LA GRADA DE LOS LEONES

Ayer, Zapatero caminaba sobre la moqueta como si levitara. Acababa de almorzar con Manuel Marín, presidente del Congreso, que ha dejado el sitial por el ozono, antes de que Bono le empujara por el despeñaperros del Hemiciclo. Levitaba el presidente como suele hacerlo cada vez que purga a uno de la vieja o de la joven guardia, del posfelipismo o del guerrismo. A Acosta, el padre fundador de Madrid, le convencieron de que no largara en el último cónclave si quiere un sillón en el altar de la patria.

La sonrisa de ZP es la guillotina; su método no es el de Robespierre o el del seminarista georgiano, sino el de Ramiro el Monje, el Padre Pío o los Maestros Mentales. Incruento, pero despiadado. Para preservar un partido transparente, sano, unido en torno a la Montaña y a su liderazgo bonapartista, va purgando al grupo antipartido. Liquidó a Maragall, al alcalde de La Coruña lo envió para que estuviera en el secreto de Roma, a Nicolás Redondo lo degradó hasta la tertulia, están en el tostadero Zarrías y Rodríguez Ibarra, que el otro día se fue del Comité Federal sin quedarse a la foto de familia. Divagan en el Aventino el de Navarra, el de Valencia, el de Cataluña y muchos de los que van a ser sustituidos por cuneros. A Montilla se la tiene jurada. Han ido cayendo los de la vieja guardia; también purga a los zapateristas. A Aguilar lo mandó al destierro de Canarias porque necesitaba a Bermejo, un guerrero para el Norte y ahora lo pone en las listas de diputado raso. La relación con Bono es más laberíntica, cercana al sadomasoquismo. Le ha ofrecido la Presidencia del Congreso. Para cumplir su promesa necesita una mayoría absoluta porque a Bono lo rechazarían los nacionalistas; claro que Bono se dejó quitar la cartera de Defensa por uno de Valladolid, que son los mejores carteristas, y ha aprendido de la gatada. Podría Bono ser salvado, al estilo Múgica, por un PP descabezado. Comenta un diputado: si la derecha se equivoca en la elección de líder el día 10 de marzo, ZP podría permanecer en Moncloa dos legislaturas más. Pero si el día 9 los jóvenes se inhiben y pasan, el zumo de vaca se le podría derramar a ZP, como a la Lechera, por las pantorrillas.

Vamos a vivir una campaña esperpéntica en Toledo, con Bono y Oreja, los dos a hostias, protegidos por el capelo rojo.

ZP caminaba sobre la moqueta, mirándonos a todos ya como a ujieres, con empaque psicoquimético, alzándose sobre los mortales. Una encuesta que acababa de conocer le daba un «grado de aceptación» del 59%, seis puntos más que antes de Chile. Ese «grado de aceptación», en la jerga de los demoscópicos, lo pone a la misma altura de Sarkozy, el mil hombres.

ZP no olvida nunca la vanguardia feminista. Posiblemente haya pensado, para presidir el Congreso, en María Teresa Fernández de la Vega. ¿Entonces a quién coloca en el Tribunal Constitucional? Si Solbes es vicepresidente primero y Caldera, segundo, ¿qué hacemos con Rubalcaba? ¿Lo va a purgar en los idus?

Para puestos de alto copete, además de la vice, joya de la corona, hacen ejercicios de calentamiento las dos Elenas, Pajín, Trinidad, Valenciano (¿Se va Pepe Blanco?), Narbona, etcétera. El gineceo le ha salido muy bien. En la próxima legislatura, Moncloa y el Congreso serán una casa-cuna.

PD: La causa de las mujeres triunfa hasta en el golf desde que hay elecciones. Las hubo en el Club Puerta Pijo, donde hacían análisis de sangre hasta a Aznar cuando iba allí a jugar. Uno de estos días, Natalia Escalada se presenta como vicepresidenta en la candidatura de la Moraleja (100 millones de euros para invertir y gastar) que encabeza Juan Mato. Natalia, compañera, mujer 10, creó y dirigió el Magazine de EL MUNDO.

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