Mas ofrece un proyecto transversal para una Catalunya que decida por sí misma, de Jordi Barbeta en La Vanguardia
LA CUESTION CATALANA
LA CRÓNICA
El líder de CiU propone consulta popular y Govern de concentración si el TC tumba el Estatut
Una bandera y ninguna sigla. Y en las primeras filas, gentes de procedencia política y sociológica diversa. De Heribert Barrera y Marina Llansana (ERC) a Jaume Sobrequés (PSC), de Joan Rosell (Foment) a Josep Maria Álvarez (UGT), de Jordi Porta (Òmnium Cultural) a Jordi Mercader (Agbar) y Jordi Pujol y Miquel Roca y Josep Antoni Duran Lleida. Para empezar, un vídeo histórico con reconocimiento explícito a adversarios políticos como Joan Reventós y Pasqual Maragall, Antoni Gutiérrez Díaz y Gregorio López Raimundo... Fue la escenografía necesaria que utilizó ayer Artur Mas para presentar un proyecto político transversal para una Catalunya capaz de decidir por sí misma.
Había expectación por saber si el nuevo horizonte político marcado por el líder de Convergència i Unió sería la independencia: No. El proyecto de Mas no es independentista, pero sí va contra todas las dependencias que, a su juicio, merman las posibilidades de Catalunya de situarse como un país líder (capdavanter)en la Europa mediterránea. Que Catalunya decida sobre sus infraestructuras - qué aeropuertos queremos, qué carreteras, cómo ha de ser la red ferroviaria- sobre sus impuestos y en definitiva sobre sus propias prioridades.
Eso "lo ha de hacer el catalanismo o no lo hará nadie", señaló Mas, fijando como función principal del catalanismo en el papel de vanguardia del país impulsora de consensos básicos. "Mientras asuntos como las infraestructuras o la administración del dinero lo reclamen sólo aquellos que se sientan muy catalanistas, no lo conseguiremos... Cuando los catalanistas consigamos que los reclame Catalunya entera, entonces lo tendremos". Es la filosofía que recuerda el new deal (nuevo pacto social) que impulso Roosevelt para sacar a Norteamérica del pozo en que se había hundido tras el crac del 29.
El proyecto de Artur Mas viene a ser una actualización de la estrategia pujolista adaptada al contexto y las circunstancias actuales. No se rompe con Pujol, pero se plantea ir más allá, abrir el horizonte pero no necesariamente a base de radicalizar el proyecto. Un dato significativo: Mas destierra por completo el sustantivo nacionalismo y el adjetivo nacionalista y lo sustituye sistemáticamente por catalanismo y catalanista.
Así que se plantea sustituir un nacionalismo "de supervivencia" por un catalanismo dispuesto a vivir "la nación en plenitud", y que de la modernización pase a apostar por el liderazgo. El desafío de la modernización y la regeneración de España lo considera Artur Mas una prueba superada por el catalanismo que, en su opinión, debe afrontar ahora el reto de la Catalunya global. En el aspecto estrictamente político, el salto se plantea desde la reivindicación del autogobierno que ha ocupado las tres últimas décadas a plantear a partir de ahora "el derecho a decidir por nosotros mismos sobre aquello que nos es propio". No se trata tanto de una propuesta a favor del derecho a la autodeterminación, como de la necesidad de establecer un ámbito de complicidad entre las fuerzas políticas catalanas en defensa de los intereses comunes. Mas puso un ejemplo paradigmático: "Fijaos en los vascos. Internamente están en desacuerdo en muchas cosas. Ahora bien: ¿conocéis a algún vasco, del partido que sea, aunque se sienta muy español, que esté en contra del concierto económico? ".
Mas tuvo interés en no quedarse sólo en la filosofía del nuevo proyecto ni en una declaración de buenas intenciones. Aprovechó para fijar posición ante algunas incertidumbres que gravitan sobre el futuro inmediato: "El Estatut no se toca y si se toca no se acepta", dijo Mas en referencia a los recursos de inconstitucionalidad pendientes de sentencia. Si eso pasa, Mas propone una consulta al pueblo de Catalunya para comprobar si acepta o no el Estatut recortado. En el caso de que la consulta no fuera autorizada por el Gobierno central, plantearía una votación del Parlament con la misma intención y la formación de un Govern de concentración en Catalunya para defender el Estatut que aprobó el Parlament antes de pasar por las Cortes. Además, un pacto de los partidos comprometidos para defender en Madrid con una sola voz los acuerdos suscritos en Catalunya. Si el esquema anterior no fuera posible, Mas considera que debería haber elecciones, pero eso sólo es posible si el president Montilla lo decide o si le derriban del Govern sus aliados republicanos.. En todo caso, Mas se mostró dispuessto a repetir como candidato.
Con todo, Artur Mas no es ingenuo. Admite que hay "una cierta crisis de confianza en el sistema político", que "la política catalana no convence lo suficiente y genera indiferencia" y por eso, al final de su intervención, hizo un alegato contra la renuncia política: "Prefiero miles de catalanes cabreados, pero dispuestos a defender sus derechos, que miles de catalanes indiferentes instalados en la renuncia o el pasotismo".
