CAOS POLITICO EN EL LIBANO
El Líbano parecía dirigirse ayer hacia una gravísima crisis constitucional debido al bloqueo político en el que han desembocado las discusiones entre la mayoría gubernamental y la alianza opositora para elegir a un sucesor del presidente Lahoud.
Con la elección del nuevo jefe del Estado, prevista para el miércoles, y la expiración del mandato de Lahoud, fijada para el 23, la posibilidad de que ambos bloques sean incapaces de llegar a un acuerdo al respecto es una hipótesis que baraja hasta el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, que regresó al Líbano para intentar frenar la escalada.
«Todo el mundo había dicho que estaba de acuerdo (para la elección). Y ahora estoy asombrado. Francia está asombrada, porque nos hemos atascado, algo está bloqueado y me gustaría que todos asumieran sus responsabilidades», afirmó Kouchner.
Así asumió de manera tácita que el fracaso de este proceso podría llevar el país y quizá a la región al «caos» y se preguntó quién tenía «interés en eso». El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, se había sumado al esfuerzo internacional para forzar un acuerdo y acudió al país el día 16, pero lo abandonó advirtiendo que el país de los cedros se encuentra «al borde del abismo».
El encono de Kouchner se desató al conocer la polémica que ha generado la famosa lista de presidenciables, redactada por la máxima autoridad religiosa de la minoría maronita cristiana, el patriarca Nasrala Sfeir, que había adoptado un papel mediador. Lejos de ello, la filtración de los nombres de los aspirantes ha desencadenado toda una avalancha de vetos y descalificaciones.
Papel de los cristianos
Butros Harb, uno de los candidatos cristianos de la mayoría oficialista, no ha dudado en criticar al suní Saad Hariri, que junto a Siniora encabeza la coalición gubernamental y las negociaciones con Nabih Berri, el presidente chií del parlamento y estrecho aliado de Hizbulá. «Si Hariri adopta una decisión sin consultar a los cristianos, no creo que sea aceptada», dijo.
Para Wael Bou Faour, legislador druso que apoya a Hariri, las posibilidades de un pacto son «mínimas». Y añadió: «Creo que vamos al vacío constitucional y el caos que pretende Siria».
Si no se llega a un acomodo, las fuerzas leales al Ejecutivo podrían intentar elegir a un presidente por mayoría simple, pero ello provocaría casi con toda seguridad una reacción imprevisible de los opositores. «La oposición podría ocupar las calles. No habrá guerra civil pero si enfrentamientos», apuntó Oussama Safa, del Centro Libanés de Estudios Políticos.
© Mundinteractivos, S.A.

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