El periodista rastrea en un libro la vida asombrosa del escritor Rafael Barrett

"Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada. La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito (...) ¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario".

Este breve texto periodístico de Rafael Barrett Álvarez de Toledo (Torrelavega, 1876 - Arcachon, 1910) impresionó de tal modo al periodista Gregorio Morán (Oviedo, 1947) que ha dedicado los últimos dos años y medio a perseguir la olvidada y fascinante vida del autor. Morán afirmaba ayer en una rueda de prensa que suele escribir libros sobre cosas que no entiende. Por eso escribió sobre Suárez en el 79 - "no entendía como un hombre como él podía ser presidente, y aún me lo pregunto, y por eso escribo ahora una gran biografía sobre él"- y por eso lo ha hecho sobre Barrett, porque su olvido le causa perplejidad. Por eso ha reseguido una vida que va del Madrid de finales del XIX, donde Baroja desprecia a Barrett, a la Sudamérica de principios de siglo, donde Barrett es un icono progresista y sus textos los celebran Roa Bastos y el joven Borges.

El resultado de las pesquisas, que han llevado a Morán a Paraguay, Argentina y Uruguay, es Asombro y búsqueda de Rafael Barrett (Anagrama), un libro que además le sirve a Morán para revisar la historia de la literatura española, señaladamente "el invento de la Generación del 98, hecho por Azorín tras la Guerra Civil y acojonado, y luego la idea la recoge Laín Entralgo, gran figura de la Falange y el Estado franquista. Como decía Einstein, es mucho más difícil eliminar un tópico que crear una teoría, y esta generación quedará como canon. De ella ha sido retirado, infelizmente, un rezagado, José Antonio Primo de Rivera", ironizaba ayer Morán, antes de decir que hay que "rehacer la historia de la literatura española".

En la generación del 98 han intentado colocar también a Barrett, ante la hilaridad de Morán, que le califica de modernista por su estilo directo, su calidad literaria y su enorme fuerza. Su biografiado, cuenta, fue una figura insólita. "Guapo, rico, con una cultura infrecuente en la época, capaz de escribir en tres idiomas, excelente pianista, estudia en la escuela de ingenieros y no termina porque ha de dejar España tras cruzar la cara con la fusta al duque de Arión en 1902.

En el Cono Sur americano comienza su obra, escritor, periodista, político de ideas socialistas aunque le reivindiquen luego los anarquistas... todo en ocho años, porque fallece de tuberculosis en 1910. Meses antes de morir publica obra, Moralidades actuales,venderá mucho y se publicará también en España. Pero aquí no habrá una sola reseña, y los ejemplares de la Biblioteca Nacional han permanecido intonsos, sin abrir. "Su biografía es una telenovela, pero el guionista ha de ser un tipo sobrio porque en ella ya está todo", añade Morán.