VICIOS DE LA CORTE
No sólo los marxistas, hasta los teólogos y los santos padres reconocen que hubo profecías que no se cumplieron. Isaías anunció más de 700 años antes de Jesucristo que el Nilo se secaría. No se ha cumplido la predicción. El curso de las aguas decreció después de la presa de Asuán, y aunque los verdevegijas de fortuna podrían argumentar que Isaías anunció el efecto invernadero cuando vaticinó que las aguas menguarían, los canales apestarían y que los brazos del río se secarían, lo mismo Isaías, máxima figura de los profetas, que otros profetas mayores y menores, jóvenes y ciegos, con burra o con carro de fuego, hicieron profecías fallidas.
Pedro J. publica encíclicas dominicales, es decir, cartas circulares; la encíclica no es en su origen sólo arzobispal, la enviaban también los príncipes y los jueces. Pues bien, por las letras de la última encíclica laica planea el vuelo de una mariposa negra, porque se anuncia un terremoto para la derecha española: el PSOE vencerá en marzo, los empresarios cercanos al PP o están convencidos de que el ministro de Economía seguirá siendo Solbes o apuestan por la rehabilitación de Sebastián, aunque durante el fin de semana, el primero ha aceptado continuar en el Gobierno.
«Ninguno de los empresarios se atreve a augurar el triunfo de Rajoy»; Pedro J. hace ese pronóstico porque maneja y baraja las mismas encuestas que utilizan y revuelven Pío, Pepe, 'ZP' y Mariano. Apenas hay una que dé al PP ventaja, y, por supuesto, no hay ninguna que le adjudique la suficiente mayoría para gobernar si no es con los nacionalistas, de los que ha abjurado y renegado durante toda esta legislatura.
Todas las encuestas son de encargo; todas, como el espejo de la madrastra de Blancanieves, en este caso de Alicia, dicen que Zapatero sigue siendo el más apuesto, desde el punto de vista de la mercadotecnia electoral.
Los que hacen sondeos se equivocan como los profetas. Diagnostican el futuro basándose en análisis; no se dejan llevar por corazonadas, hay casos de errores groseros, de cambio de mazo, de gatadas. Pero el futuro de unas elecciones no está en la rodilla de los dioses, sino en el Meteosat político y éste indica (descontando el margen de error, los complejos de la derecha, el voto oculto, la fascinación de los abstencionistas) que la temperatura electoral socialista empieza a subir y la del PP se mantiene inmóvil. Hablemos de la exclusión competitiva, de la selección natural; en política, como en biología, también se excluyen las especies menos adaptadas. Los votantes de la derecha, que siempre están esperando a los suyos, tal vez en marzo vean llegar a los que consideran los peores gobernantes de la democracia.
Los augures se equivocan en las predicciones y no pasa nada. Cuando los políticos desbarran, desvarían y patinan tienen que irse. Todo indica que, como ya es tradición, desde lo que le ocurrió a César, en marzo rodarán cabezas.
© Mundinteractivos, S.A.

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