LA PRECAMPAÑA ELECTORAL
Plantea una reforma constitucional para cerrar el modelo autonómico y blindar el castellano
Mariano Rajoy empieza a mostrar sus cartas con el inequívoco objetivo de ganar las elecciones de marzo. Y juega fuerte: una reforma de la Constitución para acabar "con esta subasta de transferencias", y "la reforma fiscal más importante de la democracia", que consiste en eximir del IRPF a todos aquellos españoles que cobre menos de 16.000 euros al año.
Se podrá estar de acuerdo o no, pero no se le podrá negar al presidente del PP claridad. Ayer lanzó sus propuestas estrella en la clausura de la conferencia política de su partido, dejando claro de antemano que iba a poner "negro sobre blanco". De todo habrá en el programa: desde planes tan populares como la rebaja de impuestos a otros que, de buen seguro, no agradarán en autonomías como Catalunya, como su plan para reforzar el Estado en el sistema autonómico.
La reforma fiscal tiene como objetivo ayudar a las familias afectadas por la subida de las hipotecas y del IPC, y trata de poner en sus manos más dinero. El compromiso es que en la próxima legislatura, "todos los trabajadores y pensionistas que ganan 16.000 euros al año o menos" no paguen IRPF, algo que, según los cálculos del PP, afectará a siete millones de personas que hoy sí pagan, en su mayoría pensionistas y mileuristas.
Pero además, y en contra de lo que ha sido su política habitual, el PP ha decidido acudir a una medida de discriminación positiva en beneficio de la mujer y establecerá una rebaja adicional en los impuestos a todas las mujeres que estén trabajando fuera de casa.
Son las primeras conclusiones de tres días de debate. Algunos de estos anuncios no son nuevos para Rajoy, que ya los había planteado en esta legislatura. Pero su valor radica en que ahora los formula con el proceso preelectoral en marcha. Su intención de cerrar el modelo autonómico levantará ampollas en Catalunya y el País Vasco, máxime cuando incluye la promesa de "garantizar por ley el derecho a utilizar y a aprender el castellano en todas las etapas del sistema educativo en toda España". En cualquier caso y pese a los riesgos de su discurso de ayer, Mariano Rajoy aspira a que el PP suba cuatro escaños en Catalunya: dos en Barcelona, uno en Lleida y otro en Girona.
Su planteamiento es, dice, "de pura lógica": "Si las autonomías con lengua propia se ocupan de ella, España debe atender la lengua de los españoles (...). No es razonable que quienes tienen la ventaja de que su lengua materna sea una de las mayoritarias del planeta no puedan utilizarla en su propia casa". Una clamorosa ovación de los 10.000 asistentes al acto que cerró la conferencia política del PP, en pie, acogió la propuesta, mientras coreaba: "Oa, oa, oa, Rajoy a la Moncloa". Ni la rebaja del IRPF logró tantó entusiasmo.
La reforma constitucional supone también "fijar un núcleo básico de competencias del Estado que sean intransferibles", y que las normas que componen el bloque constitucional necesiten para ser aprobadas en las Cortes dos tercios. Es decir, el Estatut no se hubiera aprobado. Se necesitará siempre el acuerdo entre PSOE y PP para modificar un estatuto de autonomía.
Otro de los asuntos que han centrado la legislatura tendrá su plasmación en el programa, la lucha antiterrorista. La propuesta tampoco es nada ambigua, pues consiste en llevar al Parlamento una declaración institucional "manifestando el compromiso de que no existirá ninguna negociación política con ETA". Para Rajoy, el terrorismo no admite más solución "que la rendición o la derrota".
Y una reforma más, que afecta al marco institucional y deberá concretarse en la reforma de la ley Electoral para "acabar con el chalaneo de los resultados electorales". Rajoy no concretó cómo piensa llevarla a cabo, pero sí que consiste en que "en España, en sus comunidades y en sus ayuntamimentos debe gobernar quien gane las elecciones", y no que "quienes menos votos obtienen determinen el futuro de todos".
Mariano Rajoy irá desgranando más propuestas o concretando las anunciadas en los próximos días, pero todas, dejó claro, "son medidas y meditadas". Todo lo que se propone son cosas "que se pueden hacer", pero también deben tener claro los españoles, y con eso les pidió el apoyo, "que o lo hacemos nosotros o no lo hace nadie. Sólo se hará si ganamos las elecciones, si salimos de este marasmo".
Por eso describió muy gráficamente lo que se juega: "Que los españoles decidan si quieren más de lo mismo". Pero se mostró confiado: "Cuando el mando se queda sin pilas no hay que apretar las teclas, hay que cambiar las pilas".

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