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19 Noviembre 2007

Menos impuestos y más Estado, de Pablo Sebastián en Estrella Digital

Rajoy se ha soltado el pelo en la Conferencia del PP, y ha destapado su propuesta estrella para las próximas elecciones: no pagaran impuestos los españoles que ganen 16.000 o menos euros al mes. Al tiempo el líder del PP ha prometido recuperar las competencias lingüísticas y de educación para el Estado, garantizar por ley la educación en español, reforzar la cohesión de España, como una sola nación, buscar un pacto final para impedir cualquier negociación con ETA y poner punto final a cualquier nueva transferencia del Estado a las autonomías. O sea, reconducir la deriva confederal del Estado impuesta por Zapatero y hacer frente, con una clara ruptura por parte del PP, a nacionalistas del País Vasco y Cataluña.

Rajoy ha quemado sus naves impidiendo cualquier pacto de gobierno con CiU o PNV que le permita gobernar España si no gana las elecciones por una mayoría absoluta, o suficiente (170 escaños o más), porque si no llega a estos resultados, que hoy no anuncian las encuestas, el PP deberá dejar de lado su programa de “más Estado y más España”, para abdicar ante los nacionalistas si quiere gobernar y consigue derrotar, aunque fuera por poco, a Zapatero. En realidad, el incendio de las relaciones del PP con todos los partidos nacionalistas ya lo inició Aznar (con ayuda de Mayor Oreja) en las elecciones vascas del 2001, cuando los nacionalistas se conformaban con mejoras económicas para apoyar al PSOE o al PP al Gobierno de Madrid. Ahora, tras las alas confederales que les ha regalado Zapatero, CiU y PNV, y no digamos Esquerra, BNG o el Bloc, piden dinero y soberanía, y no hay marcha atrás.

De manera que, o el PP obtiene un excelente resultado electoral, lo que hoy no dicen las encuestas, o no entrará en el Gobierno. Y para que eso sea así a Rajoy le hará falta mucho más que la importante rebaja fiscal que ofrece y que debería completar con la subida de pensiones y salario mínimo, dado que se pasa el día hablando del encarecimiento de los precios e hipotecas. Para ganar cómodamente las elecciones, en realidad, lo que hace falta, es otro PP. O un discurso más democrático, pacífico, ecologista y verdadero. Pero mientras arrastren las mentiras del 11M e Iraq, mientras sigan con el “trío calaveras” que abrió la Conferencia —Acebes, Zaplana, Mayor—, y con las banderas en las calles en compañía de AVT, y el España se rompe de la COPE y El Mundo. Mientras Rajoy siga hablando de Cuba y Venezuela y ocultando su apoyo a otras dictaduras similares o peores como las de China, Arabia, Marruecos, Argelia, las de casi toda África y Asia. Mientras no presente a los españoles la prueba definitiva de un cambio de rumbo hacia el centro democrático y verdaderamente liberal con sus candidatos y equipos de Gobierno de prestigio, lejos del naufragio aznarista, será muy difícil el vuelco electoral.

Porque los regalos fiscales del PP serán contrarrestados por otros del PSOE —¿qué pasaría si Zapatero eleva a 18.000 euros el límite de exención fiscal— y al final la cosa quedará en una subasta pública de Reyes Magos políticos, y en una gigantesca confusión general sobre las cuestiones de fondo, sobre la cohesión nacional, sobre las que puso bien el acento Rajoy, a pesar del riesgo definitivo que corre de ruptura final con los nacionalistas.

Acierta Rajoy cuando dice que hace falta más Estado y el fin de reformas y de transferencias autonómicas, porque sabe que Zapatero, si gana, ofrecerá más, aprobará otro Estatuto, en el País Vasco, también inconstitucional como el catalán y dará a ETA las compensaciones políticas que exige la banda para dejar la violencia. Zapatero está empeñado en eso y lleva razón Rajoy cuando lo llama pertinaz, porque esa sí es cualidad de Zapatero, y en el caso del modelo confederal del Estado que preconiza con doble razón. Por un lado porque abierto ese melón y catado por los nacionalistas ya no lo puede cerrar, y por otro porque tampoco logrará una mayoría absoluta y va a necesitar de los nacionalistas para gobernar, como ya los necesitan en Cataluña, Galicia y Baleares. De manera que Zapatero seguirá con su baile confederal, y su empeño en dar la vuelta a la tortilla de la guerra civil con su memoria histórica y más pasos que desvelará si gana las elecciones, con los que piensa enterrar la Transición.

Con los que, en definitiva, pretende reformar la Constitución por la vía de hechos consumados, leyes orgánicas y sin aceptar una reforma frontal, una vez que, si gana las elecciones, tendrá en sus manos las llaves del Tribunal Constitucional, del Parlamento y del Poder Judicial. Y aunque no lo dice así a los españoles, y no lo reconoce abiertamente porque teme la fuga de los votos del PSOE hacia el PP, Zapatero se da por satisfecho con que todo eso lo diga el PP. De esa manera, si gana las elecciones las presentará como un plebiscito nacional a favor de su reforma confederal y fin del proceso de la Transición. Y todo ello ocurrirá mientras un PP derrotado atraviesa una de las mayores crisis internas desde su fundación.

De manera que hay mucho en juego a nivel nacional, y a nivel partidario. Tanto en el PP como en el PSOE, porque si Zapatero perdiera, quedaría en la historia de España como una pesadilla pasajera digna de olvidar. Rajoy se ha soltado el pelo, pero le falta completar la operación, y si no lo hace, alguien en el PP, a través de la Junta Directiva Nacional del partido, sí lo debería intentar o, al menos, impedir el suicidio colectivo al que conducen los restos del aznarismo y sus agitadores mediáticos, los que para colmo —como está haciendo El Mundo— se empiezan a desligar del PP para decir que se ha ido muy a la derecha, cuando han sido ellos los autores de ese giro demencial, sólo para vender periódicos, o para salvar a Zapatero.

Lo de menos impuestos y más Estado está muy bien, pero nadie sabe cómo y cuándo se va a poder alcanzar. Si eso sólo depende de la victoria del PP, al día de hoy resulta difícil de imaginar.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Simple

Simple dijo

No lo supera ni el que asó la manteca: pagar "menos" y recibir "más"... ¿Quién ha demostrado ya -en la práctica de lo administrado- esa teoría?

"¿Qué beneficia eximir la Declaración del IRPF para el basural de ni ganar 1150 Euros al mes?"= http://redforma.zoomblog.com/archivo/2007/11/19

19 Noviembre 2007 | 01:40 PM

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Sobre mí

Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

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