LA PRECAMPAÑA ELECTORAL

La suerte de la derecha española ya sólo depende de lo que decida el general invierno, casi como en una novela de Tolstoi. Si después de Reyes la voluntariosa sonrisa de José Luis Rodríguez Zapatero aparece con síntomas de congelación, el Partido Popular estará en condiciones de ganar las elecciones del 9 de marzo, pese a la evidente desventaja con la que Mariano Rajoy afronta los últimos tres meses de una legislatura infernal. En pocas palabras: la suerte de la derecha depende hoy casi exclusivamente del contenido de la cesta de Navidad, como en Plácido,aquella buena película de Berlanga.

Sólo unas Navidades tristes, en la mesa y en los grandes almacenes - unas Navidades tristes como las del carromato de Plácido, dando tumbos por la ciudad, con la estrella de Oriente a cuestas- pueden darle la vuelta a un cuadro que en estos momentos favorece al PSOE, partido que llega al final de la legislatura con el carricoche bastante abollado, pero con el motor menos desgastado de lo que el ruido ambiental sugiere, especialmente ese rugido insomne que da forma a la política en Madrid.

Para ser más exactos, a quien más favorece la corriente principal es al presidente del Gobierno y a su caricaturizado "optimismo antropológico". Un optimismo propio de Carpanta, lejano héroe del TBO que pasaba hambre por Navidad y todos los días. Esa sorprendente capacidad de Rodríguez Zapatero de salir de un charco para meterse inmediatamente en otro. Ese adanismo (expresión muy grata a Felipe González), que tanto pone de los nervios a la vieja guardia socialista, pero que conecta eficazmente con las nuevas generaciones, en la medida en que logra transmitir un deseo casi biológico de supervivencia y victoria.

Zapatero vibra bien, pero unas Navidades tristes certificarían otra realidad difusa que también detectan los sondeos: la creciente preocupación de la gente por la evolución de la economía; la sensación de que las cosas pueden ir a peor. Eso se juega en Navidad. Y hay una fecha que seguramente preocupa al Gobierno: el 21 de febrero del 2008, en plena campaña electoral, la Contabilidad Nacional deberá publicar los datos económicos del cuarto semestre del 2007.

Ese es el marco. El frame dominante, que diría el neurolingüista norteamericano George Lakoff, ahora reclutado por el PSOE para dar lustre internacional a su campaña.

Ese es el marco principal del combate político en las próximas semanas. Y en ese marco se inscribe, con una lógica impecable, la más llamativa de las ofertas lanzadas ayer por el PP en su convención: la drástica rebaja del IRPF para aquellas personas (siete millones de españoles, al menos) con mayores posibilidades de pasar unas Navidades tristes.

¿Quiere ello decir que España ya no se rompe? No. España seguirá rompiéndose. Ese es un disco fijo de la legislatura infernal. Pero ahora el combate pasa por el pan, la leche y el chorizo de Cantimpalo. Y los polvorones de Antequera, imprescindibles en toda buena cesta de Navidad.