IDEAS Y DEBATES

ORIGEN Y APOGEO DEL ORO NEGRO

La historia económica -tanto la reciente como la de la antigüedad- registra la presencia de un input cada vez más necesario que viene acompañado de furiosos vendavales, hasta el extremo que autores campanudos como fue Hugo Wast idearon para denominarle fórmulas propias del periodismo de su época que perviven hasta la fecha. Ese oro -un aceite graso y maloliente- a efectos de la economía mundial surge sólo después de 1854 en yacimientos a flor de superficie y su auge ha ido parejo a inventos capitales y dominio político, con el motor de explosión despejando el camino.

La aparición, singularmente en EE. UU., de grandes y monopolistas empresas de extracción, refino y transporte todavía pujantes hoy -piénsese en la Standard Oil- han contribuido a dibujar su geografía palpitante con víctimas ciertas, de todo orden, y con numerosos quebrantos.

Pero en los cambios del mundo que emergen a comienzos del siglo XXI se ha desplazado la intensidad de la extracción a países en vías de desarrollo, y donde se aprecian las mayores diferencias es en lo que algunos economistas norteamericanos políticamente correctos llaman la "América al sur del Rio Grande" y otros que lo son menos, "patio trasero de EE. UU.".

Del conjunto de la llamada América Latina destaca, con visos de eternidad, la cada vez más presente Venezuela, país sometido -a pesar del culto sagrado que se presta en Caracas a los restos de Simón Bolívar-en los últimos 50 años a violentos cambios de rumbo. De ahí la abundancia de golpes de estado y la nostalgia que se registra en los medios intelectuales de Caracas hacia épocas pasadas. Pero su actualidad vive inmersa en los vendavales de la hegemonía de su presidente, Hugo Chávez, que ha sido revalidado en referendums cada vez más amplios a su favor, hasta alcanzar el 63% de los votos.

La trayectoria política de Hugo Chávez a la que ha dado el nombre de revolución bolivariana ha sufrido extraños quebrantos, como el que supuso el golpe de estado del 2002. Fue aquella opereta golpista que hizo exclamar con agudeza a Eduardo Haro que "lo sucedido en Caracas es lo mismo que si en España, después de un golpe de Estado, se designara presidente a José Maria Cuevas", a la sazón al frente de la CEOE. Pero la realidad es mucho más seria porque hoy Venezuela -en el plano económico- cuenta con yacimientos con un rendimiento tal que le permiten trazar a escala de América Latina una especie de Plan Marshall del petróleo que hasta ahora llega a Cuba, Bolivia y Ecuador.

RESERVAS DE GAS

Y también, desde el punto de vista económico, es necesario considerar las fabulosas reservas de gas natural y el proyecto de construcción de un gigantesco gaseoducto Venezuela-Brasil-Argentina que calmará buena parte de la sed de energía de la mitad sur del continente americano. No es de extrañar, por tanto, que en las vicisitudes actuales las grandes empresas españolas inversoras en América Latina pidan sosiego y calma. Con los datos en la mano se entienden perfectamente sus motivos ya que la unidad de medida más famosa del oro negro (esos 159 litros de cada barril) ha dado en su precio una vuelta impensada: en unas oposiciones a cátedra en 1956 declarábamos como "datos económicos inalterables" que el precio del barril de petróleo era de 1 dólar y 80 centavos...

Esperemos que la razón, en todas partes, sustituya al entusiasmo desmedido. Pero también que las fabulosas ganancias del petróleo sirvan para garantizar los derechos humanos y que los que en su momento visitamos con unción los restos de Simón Bolívar podamos ver superada la amarga opinión del Libertador cuando, mirando hacia el pasado, dijo nada menos que : "hemos arado en el mar". Incluso cambiando de Continente, empezar a arar en terreno fértil sería el mayor presente, por ejemplo, para las mujeres y los hombres de Arabia Saudí.

Fabián Estapé. Economista.