Necesitamos más investigación, de Pere Puigdoménech en El Periódico
LOS PRESUPUESTOS DE LA GENERALITAT Y EL APOYO A LA CIENCIA
Como en tantos otros aspectos, también nuestra infraestructura científica deja que desear.
Hace pocos días salió en los periódicos la noticia de que la Generalitat de Catalunya aumentará en un 2% el presupuesto que dedicará el año que viene a financiar centros de investigación. Este es un porcentaje bajo y muy inferior a las cifras que los centros estaban negociando con el Govern. Para los que trabajamos en uno de ellos, es una pésima noticia, y no solo porque trabajar con poco dinero es mala cosa. También estamos convencidos de que en una sociedad moderna como la nuestra disponer de centros de investigación dinámicos y bien dotados es una necesidad, como lo es tener una buena red de trenes o unas conexiones eléctricas fiables, por poner dos ejemplos de reciente actualidad.
El desarrollo económico, político y cultural que ha experimentado Catalunya hace que nuestra sociedad vaya sintiendo las necesidades propias de las sociedades avanzadas. Necesitamos tener mejores trenes o aeropuertos, pero también mejores museos, hospitales y universidades, y también mejores centros de investigación. Como en tantas otras cosas, también en centros de investigación debemos admitir que la situación ha mejorado respecto al pasado, aunque estamos lejos de los estándares de los países avanzados. Como en tantos otros aspectos, en este también, nuestra infraestructura deja mucho que desear, pero quizás hablamos menos de ello porque la investigación es una actividad menos cercana a la mayoría de nosotros que los trenes de cercanías, la red eléctrica o los hospitales. Sin embargo, también es una necesidad para un país como el nuestro.
En primer lugar, necesitamos centros de investigación porque nuestro país quiere estar al mismo nivel que los otros en cuanto a la creación de nuevo conocimiento. Cada vez más a menudo aparecen noticias que nos hablan de resultados científicos obtenidos aquí. No es solo una cuestión de orgullo, porque nos dice que nuestro país se acerca a lo que queremos que sea. Además, si llevamos a cabo investigación de primera fila, sabemos que la formación de nuestros universitarios es mejor, que nuestras empresas tienen una oportunidad de ser más competitivas y que cuando se produce en el mundo un acontecimiento (relativo al cambio climático, a las células madre) tenemos a alguien cercano que nos lo explica en nuestro lenguaje y teniendo en cuenta nuestros intereses.
POR ESO TAMBIÉN necesitamos centros potentes. En ellos concentramos recursos que son esenciales en la ciencia más compleja que se hace hoy en día y reunimos a la mejor gente posible para que se generen las mejores ideas y los mejores resultados. Pero también, en el mundo competitivo en el que vivimos, son lugares que tienen más visibilidad, atraen más inversiones de los grandes programas internacionales de investigación y mejores investigadores. Son también puntos de referencia para nuestros hospitales, que queremos que estén siempre al día en cuanto a los últimos avances en investigación y para las empresas interesadas en un tema.
En nuestro país, como en tantos otros aspectos de nuestra infraestructura, no se ha invertido suficiente en centros de investigación. Así, el Estado ha concentrado tradicionalmente la inversión en Madrid. Por ejemplo, la totalidad de los centros del Instituto Carlos III -que depende del Ministerio de Sanidad- están en Madrid, y la gran mayoría de los centros del CSIC, especialmente en áreas como la biología, siguen estando allí a pesar de un cierto esfuerzo reciente.
LA ÚNICA competencia de investigación que fue traspasada a Catalunya es la agroalimentaria. Sobre una parte minúscula de la investigación agrícola del Estado situada en Catalunya se creó el IRTA, que se ha convertido en una institución dinámica y respetada por los investigadores y el sector agroalimentario. Vista la falta de inversión del Estado, hace pocos años se empezó a aplicar una política de creación de centros de investigación financiados total o parcialmente por la Generalitat. En una publicación del Departament d'Innovació, Universitats i Empreses se pueden contar hasta 27 centros de temáticas variadas. Tienen una tipología muy diversa, pero la mayoría están relacionados con universidades, con hospitales, con el IRTA e incluso con el CSIC.
Estos centros, que están experimentando diferentes métodos de gestión que son un ejemplo para toda Europa, atraen a investigadores de primer nivel y están empezando a situar a Catalunya en el mapa de la ciencia internacional. Esta iniciativa de la Generalitat es reciente, los centros están en una etapa de crecimiento y, por ello, necesitan hoy por hoy un aumento de los recursos. Por otra parte, la investigación necesita un marco a largo plazo que permita planificar una estrategia de los centros, que dé confianza a los investigadores de todo el mundo en el sentido de que merece la pena venir a trabajar aquí y que garantice a las empresas que se podrá llevar a cabo la investigación que se contrate.
POR ESTAS razones, en este momento un parón en el crecimiento de los presupuestos es muy grave, sobre todo cuando el presupuesto del que se habla es de unas dimensiones muy inferiores a cualquier inversión que se lleva a cabo en nuestro país. Debemos pedir a todos que se acuerde un sistema estable de financiación de los centros catalanes de investigación. Paralizar la consolidación de estos centros implicaría su falta de credibilidad, la del Govern y la del país en general. Y, sobre todo, nos privaría de una herramienta esencial, como tantas otras, que los países a los que aspiramos a parecernos llevan financiando de forma generosa desde hace años.
Pere Puigdoménech. Laboratorio de Genética Molecular Vegetal CSIC-IRTA.
