Se acabó una etapa. Comienza un nuevo ciclo. Las bases de Izquierda Unida han hablado y Gaspar Llamazares ha cosechado un respaldo mayoritario. Ya no hacen falta intérpretes de la voluntad general. Los números son explícitos; ahora toca respetar la voluntad de las personas que militan en IU, como tanto han reclamado algunos.

El proceso de primarias en IU ha significado un importante avance en los cauces de participación interna y el modelo de democracia de nuestro proyecto político. Se trata de una apuesta que demuestra, una vez más, nuestra forma de actuar, nuestra forma de hacer política, un modelo diametralmente opuesto al de los grandes partidos, convertidos exclusivamente en máquinas de poder peligrosamente semejantes. Comparten demasiados intereses y no siempre cercanos a los de la gente que dicen representar.

Las mujeres y los hombres de Izquierda Unida de Asturias han participado en estas primarias en un porcentaje muy elevado. Somos la tercera federación de IU en número total de votos. Los asturianos y asturianas hemos sido protagonistas de la victoria de Gaspar Llamazares. Como no podía ser de otro modo, los comunistas asturianos han sido fundamentales en estas primarias. El apoyo ha sido explícito.

La victoria de Llamazares supone también el respaldo incuestionable de las bases de IU a la política que ha desarrollado a lo largo de esta legislatura. IU es una izquierda exigente e influyente. Capaz de alcanzar acuerdos que han significado avances muy importantes para la sociedad española. IU ha sido decisiva en la configuración de la Ley de la Dependencia como derecho subjetivo. IU ha sido esencial para garantizar recursos que permitan poner en marcha una auténtica red pública de escuelas infantiles de 0 a 3 años. IU ha sido fundamental para que hoy sea posible una ley de la Memoria Histórica que es un primer paso para poner fin a un olvido injustificable y lamentable. Son sólo tres ejemplos que resumen una conscientemente silenciada labor parlamentaria de los diputados y diputadas de IU. No han ocupado grandes titulares pero han sido decisivos en la victoria de iniciativas parlamentarias de izquierdas que benefician a la gran mayoría de nuestra sociedad.

Y todo esto con cinco diputados en el Congreso. Con esta fuerza hemos conseguido importantes avances. El resultado de las primarias supone un claro mensaje de la militancia de IU: es hora de poner fin a las luchas cainitas que nada aportan y sólo persiguen erosionar el liderazgo de Gaspar. Ahora toca centrarnos en lo realmente importante: la propuesta política hacia la ciudadanía, las alternativas ante los problemas reales: un sistema fiscal que beneficia a los que más tienen con un PSOE que defiende el tipo único, un mercado laboral basado en la temporalidad y la desigualdad salarial, toda una generación de jóvenes condenados a sobrevivir con setecientos euros mensuales; los precios de los alimentos básicos que protagonizan una escalada sin precedentes, un sistema energético diseñado por las oligarquías económicas de las que los socialistas no quieren ni oír hablar, un mercado de vivienda que cada día excluye a más personas...

Es hora de abordar los problemas reales, de ofrecer soluciones desde la izquierda, de estar con la gente, con sus dificultades, de escuchar. Es el momento de la Política, con mayúsculas. Y para ello será imprescindible la implicación de la sociedad.

En unos meses, la sociedad española tendrá la ocasión de expresar su voluntad mediante las urnas. Será la oportunidad de demostrar que hay otra forma de gobernar, que se puede hacer política de otra forma. Y no son meras palabras, son hechos, porque en Asturias lo hemos demostrado. Cuando Izquierda Unida formó parte del Gobierno autonómico se demostró que había consejeros que lejos de estar encerrados en sus palacios tenían las puertas de su despacho abiertas de par en par, recorrían Asturias, estaban al lado de la gente, convertían sus promesas en hechos y no derrochaban los recursos públicos (el dinero de todos). Estos últimos cuatro años, nuestra presencia en el Gobierno constituye nuestro aval. Somos una fuerza política de la izquierda transformadora que es capaz de abordar los problemas de la gente, de poner en marcha políticas dirigidas a mejorar el bienestar social, a extender la cooperación entre los pueblos y a garantizar derechos sociales y ciudadanos. El cambio es posible.

En esta nueva etapa que se inicia la izquierda política y social de Asturias volverá a recuperar el escaño en el congreso. En Izquierda Unida estamos convencidos.