Decía uno de mis profesores que el rodaje de cualquier producto audiovisual, una película, un anuncio o una noticia, está condicionado por lo que llamaba "imponderables de producción". Si tienes que rodar una escena en un exterior lluvioso puedes optar por trasladar a todo el equipo a Asturias en noviembre, pero si te encuentras con un otoño como éste, monótonamente anticiclónico, tendrás que paliar este imponderable a base de dinero, algo que no todos los productores estarán dispuestos a hacer. A las obras del nuevo Hospital Central y del puerto del Musel les han salido unos imponderables que parecen, por su coste, proporcionales al tamaño de las dos obras. En ambos casos el productor está dispuesto a pagar, lo cual, como dice Serafín Abilio Martínez, es, a estas alturas de la película, lo mejor que puede pasar. No es lo mejor, es lo menos malo, pero antes deberían quedar claras las razones para despejar dudas, algo que todavía no ha sucedido. En el territorio de la duda campan a sus anchas quienes, como el concejal ovetense Agustín Iglesias Caunedo, aseguran que los "ovetenses tendrán que pagar la mala gestión de Areces en el hospital". No niego la mayor, habrá que pagar una gestión, si no mala, si al menos errática, lo que niego es que sea "la peor gestión pública de la historia de Asturias", ni siquiera de Oviedo. Ahí está el sobre coste del campo de fútbol, decenas de millones de euros que no han servido para hacerle un césped digno, o el del hípico del Asturcón, que multiplicó su presupuesto por diez a medida que se construía. La memoria no es corta, es selectiva.

Nacho Monserrat. Periodista.