Cuando el viernes pasado fui a dar a mis gallinas su ración diaria de exquisiteces hortícolas me encontré con una sorpresa. Un gran búho real había entrado durante la noche y estaba departiendo amigablemente con algunos de los habitantes del gallinero. Debí poner tal cara de estupor que Elvira se acercó rauda y me dijo en voz baja, mientras aleteaba coquetuela la pestaña mirando al visitante:

-No te preocupes, es un amigo. No viene con malas intenciones.

Normalmente me fío del criterio de mi gallina favorita, pero esta vez la noté tan embelesada con el forastero que tuve mis dudas. Bien es verdad que su porte era magnífico y no sólo ella parecía cautivada por sus encantos. Todas las gallinas procuraban atraer su atención y esponjaban sus plumas suspirando, mientras que los gallos se mantenían apartados cuchicheando y lanzando de vez en cuando aviesas miradas.

-A ésos no hay que hacerles ni caso. No tienen ni pizca de educación.

-Pobrecillos, tienen su corazoncito. Están ligeramente heridos en su amor propio...

-Les disculpé.

-Se lo tienen muy creído.

-Está bien, pero a lo que vamos, ¿a qué viene un búho a un gallinero si no es a pegarse una buena cena?

-Desde luego -repite incansablemente Elvira- cómo sois los humanos. Ven, que te lo voy a presentar.

Era realmente un búho encantador. Nos cuenta que representa a las aves tinetenses que, junto con otros colectivos, están intentando que el Gran Gallinero Astur e incluso el Archigallinero Estatal elaboren un plan para la rehabilitación del monasterio de Santa María de Obona.

-La situación del edificio es lamentable -me informa-. Yo, que vivo allí desde hace muchísimos años, estoy a punto de perder mi casa porque no se tiene en pie, y nadie hace nada de nada.

La leyenda -continuó- atribuye su fundación a Adelgaster, supuesto hijo natural del rey Silo, allá por el siglo VIII, pero es poco probable esta fecha tan temprana. Si hay, sin embargo, documentos del siglo XI que indican que pasa a depender del monasterio de Corias. Al principio era un cenobio mixto...

-¡¡¡Ooooh!!!

-Pero en el siglo XII acata la regla de San Benito y pasa a ser exclusivamente masculino.

-¡Bah!

-Lo más antiguo que se conserva es la iglesia, del siglo XIII. El resto del edificio se reconstruyó en el XVII, y ahora se está cayendo por la desidia de las administraciones. Sniff.

Al buhito se le saltaban las lágrimas, y hasta los gallos estaban conmovidos.

La gallina Consuelo fue rápidamente a la parte práctica del asunto:

-¿Y qué propuestas hay respecto a su futura utilización?

-¿Qué os parece un hotelazo de lujo con un circuito de spa?

-Renata, por Dios...

-¿Y un centro de rehabilitación para aves cojitas?- propone Etelvina mientras muestra a todos su patita sin dedos.

-Ideas hay muchas -responde el búho armándose de paciencia-, pero lo más importante es un compromiso que vaya acompañado de una partida presupuestaria en condiciones.

Todos los presentes se comprometieron a apoyar las reivindicaciones del nuevo amigo, y a involucrar a todas las aves y hortalizas de Paraxes. De momento ya hay una enorme pancarta en el frente del gallinero: ¡rehabilitación de Obona, ya!