La política exterior
Rabat "tiende la mano" a España para superar la crisis tras la visita real a Ceuta y Melilla
Marruecos echó ayer un importante cable a José Luis Rodríguez Zapatero y a Miguel Ángel Moratinos. En plena crisis con Hugo Chávez, sin un horizonte claro sobre cómo puede evolucionar la tensión con el presidente venezolano y con un margen de maniobra reducido por muchos motivos, Rabat volvió a situarse en el centro de la política exterior española, esta vez con una buena noticia. El ministro de Comunicación, Jalid Naciri, señaló la apuesta por tender "la mano a España", habló en pasado de la crisis que acabó con la llamada a consultas del embajador y expresó su deseo de que los españoles respondan para superar el problema que se creó por la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla.
Es muy probable que no fuese casualidad el momento elegido por Rabat, donde siempre se tiene muy en cuenta la política gestual, para devolver cierta calma a las relaciones con Madrid y preparar el terreno para la vuelta del embajador, Omar Azziman, que sigue sin fecha. Marruecos alivia al Gobierno en un momento en el que no era fácil mantener dos frentes abiertos tan dispares y donde la tensión que Hugo Chávez puede ir para largo. El ministro portavoz marroquí consideró que ahora la pelota está en el tejado de Zapatero y recordó que Rabat sigue interesada en hablar de Ceuta y Melilla.
Pese a que los encontronazos con Marruecos siempre son complicados - sólo cabe recordar el episodio de Perejil-, y este también lo era por la repercusión histórica de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, la crisis con Rabat ha estado más controlada y se trabajó desde antes del viaje de don Juan Carlos para minimizar en la medida de lo posible la erosión de las relaciones bilaterales. El Monarca había hablado con Mohamed VI previamente y el Gobierno daba a entender que también estaba informado de que Rabat iba a reaccionar con dureza. Nunca se negó la importancia del enfrentamiento, pero las fuentes consultadas en el Gobierno señalan que hay que analizar las relaciones con el reino alauí con una perspectiva mucho más amplia e intentando no dar vueltas siempre al contencioso sobre las dos ciudades autónomas.
Una perspectiva, según se subraya, que no es otra que la apuesta de Marruecos por la modernidad, por el acercamiento total a la UE y su progresiva conversión en el gran aliado europeo del norte de África. Siempre según las fuentes consultadas, esta es la apuesta que Mohamed VI quiere realizar durante su reinado y, por lo tanto, la alianza con España y con todos los países de la UE es imprescindible.
No puede decirse lo mismo de los caminos que ha tomado Hugo Chávez y del margen de maniobra que tiene el Gobierno para hacer frente a su espiral declarativa sin romper demasiados platos. Si con Mohamed VI se podía intuir el recorrido de la crisis, el Ejecutivo reconoce en estos momentos que no sabe hasta dónde puede llegar el presidente venezolano. Por ello, se ha optado "de momento" por la prudencia, por poner paralelamente en marcha un abanico de contactos diplomáticos "discretos", y señalar que se reaccionará en función de cómo evolucionen las críticas de Chávez.
Sea como sea, Moratinos dejó claro ayer en un coloquio en el Foro Europa Press que llamar a consultas al embajador sería perjudicial porque mermaría la capacidad de maniobra diplomática.
El Gobierno no tiene fácil la gestión de este enfrentamiento , cuyo epicentro estuvo en el ya famoso "¿por qué no te callas?" pronunciado por el Rey en la cumbre de Chile. La crisis es evidente, se señala, pero no se puede azuzar más ya que es lo que le convendría al presidente venezolano, que lleva esta polémica contra España como bandera para hacer campaña en el referéndum sobre la reforma constitucional que se celebra el 2 de diciembre.
Cualquier cosa que se pueda decir desde el Gobierno suena aún con más eco en Venezuela y también en toda Latinoamérica, donde el próximo bicentenario sobre la independencia de las repúblicas iberoamericanas ha avivado el debate sobre el papel de España. En el ámbito interno, las cosas son al revés ya que la opción por un perfil bajo en las respuestas es duramente criticada por el PP. Moratinos recordó ayer la importancia de que las empresas españolas reciban el menor impacto en esta crisis, y los empresarios han pedido prudencia en las reacciones.

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