La euforia desaforada que vivían las empresas de energías renovables ha dado paso a una dura corrección en bolsa en los últimos días. Aunque puede tratarse de una mera corrección de la subida previa, y aunque los analistas siguen siendo muy optimistas en el sector, lo cierto es que los primeros nubarrones empiezan a estropear el soleado panorama que presentaba hasta ahora.

Ayer, las mayores caídas del mercado español fueron para compañías relacionadas total o parcialmente con las energías renovables: Abengoa se desplomó el 6,79%, Gamesa cayó el 4,34%, Solaria perdió el 3,84% y Fersa, el 3,39%. Aparte de cuestiones puntuales de algunos valores -incertidumbre por los resultados de Gamesa y reciente venta del 10% de Solaria por su principal accionista-, parece evidente que se trata de un movimiento generalizado en el sector (fuera de España, la danesa Vestas cayó el 5,14%).

¿Qué hay detrás de este movimiento? De momento, no es más que una corrección después de una subida espectacular, que ha acuñado el término "burbuja verde". Pese a estas caídas, Gamesa acumula una subida del 57,7% en 2007, que alcanza el 103,1% en el caso de Solaria (Abengoa va bastante peor, con una caída en el año del 12,7%). En este contexto, los últimos recortes apenas se notan. Pero no hay que olvidar que los cambios de tendencia empiezan siempre por una corrección: así ocurrió con el estallido de otra burbuja, la de Internet, en 2000.

Los analistas siguen confiando ciegamente en el sector. Ayer mismo, Goldman Sachs emitía un informe en el que reitera su visión positiva basada en los objetivos de que las energías renovables alcancen el 20% de la producción eléctrica en Europa en 2020, y el 15% en China y EEUU. Especialmente optimista es en la energía eólica, la que más potencial de crecimiento tiene porque parte de una base instalada muy inferior a otras energías. De ahí que recomiende vivamente comprar Vestas, Nordex y Gamesa, para la que eleva su objetivo a 42 euros (un 38,7% por encima del cierre de ayer).

Las propias empresas eléctricas también mantienen una confianza absoluta en las renovables, como demuestra la puja entre 30 compañías por el 50% de Acciona en Compagnie du Vent, que al final se adjudicó Suez pagando un precio de 750 millones de euros, 65 veces los ingresos esperados de la compañía para 2007.

En el caso español, además, los empresarios están muy contentos con la rentabilidad a base de subvenciones que les garantiza el plan de fomento de las energías renovables aprobado por el Gobierno. "Es un negocio muy visible y seguro, porque te garantiza que vas a vender toda la producción y a un precio cierto", aseguran en N+1, la firma de capital riesgo que quiere sacar a bolsa Eolia. Y añaden que "en caso de reducirse el consumo eléctrico, disminuirá la producción con fuel, no la renovable". Ahora bien, las perspectivas son bastante mejores para la energía eólica que para la solar, para alegría de Acciona e Iberdrola.

Los nubarrones existen

Pero los nubarrones existen y empiezan a pesar en el ánimo de los inversores. El analista Paul Betts señalaba hace dos días en el Financial Times peligros como que la mayoría de las mejores ubicaciones para parques eólicos ya están ocupadas en Europa, que la competencia está haciendo subir los costes y que no está claro que los Gobiernos vayan a seguir subvencionando esta energía indefinidamente (incluso en España, en el caso de victoria del PP en las próximas elecciones generales).

Betts señala como la gran prueba de fuego para el sector la próxima OPV de Iberdrola Renovables, prevista para principios de diciembre, ya que demostrará si las valoraciones actuales son sostenibles o no. De esta operación dependerá, a su juicio, la evolución futura de estos valores en todo el mundo.

Sea como fuere, nada puede crecer indefinidamente a los ritmos a los que lo hacían estas empresas, y las valoraciones actuales son tan exigentes que, cuanto menos, es inevitable ver una corrección seria en algún momento. Además, cuando los inversores se temen un techo del mercado -como en estos momentos- empiezan por recoger beneficios en aquellos valores que ganan más.