Las cosas de palacio no siempre van despacio o resultan un engorro, según asegura el refrán. Al menos, en el Palau de la Generalitat, donde el otro día se nos dio una reconfortante jornada, con la entrega del Premi Internacional Catalunya al señero biólogo Edward O. Wilson. Ese PIC que nos permitió dialogar con figuras clave de nuestro tiempo, y no me refiero a fastos oficiales ni a bombo y platillo mediático, sino a enterarnos de los temas, a pensar y a asumirlos.
Pues, como dice Wilson, existimos en un cuadro de biodiversidad siendo "la mente de la vida", la única especie capaz de trascender lo inmediato creando en la esencia. Aunque también resultamos a menudo cancerosos para el entero planeta. Pero Wilson es cordial y al fin optimista, y cree que, a través de la ciencia, nuestra inteligencia va cada día más acorde con el instinto. Que nos diferenciamos, vamos, de esos millones de billones de malditas hormigas que tanto ha estudiado, capaces de destruir cualquier mundo en su ciego masticar masificado. Ojalá acierte.
Como me ha resultado una bocanada de aire fresco, ajeno a tantos gases y porquería física y moral como nos acosan, lo que también hablé con un distinguido inquilino de Palau. Es el conseller Antoni Castells, que a propósito de una columna mía crítica con la ayuda destinada por el Govern precisamente a investigación científica, me dice: "El presupuesto del 2008 está aún en fase de elaboración, sin que el Consell Executiu haya aprobado aún el proyecto de ley, que después deberá tramitarse en el Parlament. Por tanto, prudencia, y siendo evidente que en esta materia todo esfuerzo sabe siempre a poco, trabajamos sobre una cifra destinada a investigación e innovación que alcanza los 373,6 millones de euros, o sea, un 33,5% de aumento sobre la situación vigente, 276 de los cuales dirigidos a Universitat i Empresa. Aunque serán presupuestos muy ajustados, nos obligan a ello el restrictivo sistema de financiación y la desaceleración de la actividad económica".
Y he ahí que el palaciego crepúsculo me sitúa en otra tesitura, una conversación con el president Montilla, la cual mucho apresurado politiqueo no comprendería. Pues indagamos en diversas concepciones filosóficas; por ejemplo en Darwin, otro biólogo y de genialidad sin par, en la sagacidad intelectual de Bertrand Russell y en el "contrato social" a través del recuerdo de lecturas de juventud de Kropotkine. Cuyo casi sacro concepto de "Ayuda mutua" otro Premi Catalunya, el gran filósofo Karl Popper, que nada tenía de demagogo, me elogió también una noche en este Pati dels Tarongers. Igual que otro galardonado, Amartya Sen, después premio Nobel de Economía, nos insistía aquí en que la falta de democracia constituye una de las mayores causas de las hambrunas que sufren muchos países.
Y paseamos todos ayer y hoy entre los naranjitos del Pati, ¿madurará bien su fruto, dorando su todavía áspero verdor? Yes que igualmente lo dijo Heidegger: "Somos siendo".

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados