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Reggio

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15 Noviembre 2007

Oye, tú que eres periodista…, de Ángel Expósito en La Vanguardia

EL MIRÓN PERPLEJO

La frase es de las que me repatean, pero va unida, al parecer inexorablemente, con la profesión periodística: "Oye, tú que eres periodista, seguro que sabes…". Y a continuación, el interpelante, que además suele tener confianza contigo, te pregunta por la alineación del próximo domingo, por la programación de esa noche en la televisión autonómica, por tal o cual romance absurdo que ni te va ni te viene, o hasta por quién va a ganar las elecciones. Pero la culpa no es completamente de quien pregunta, sino además, y en parte, de los propios periodistas. Porque es verdad que parece que sabemos de todo y, lo que es peor, nos creemos que sabemos de todo.

Hay un viejo dicho en el oficio, que dice más o menos: "El buen periodista es el que sabe más de lo que cuenta". Puede ser cierto. El problema está en que hemos pasado del contar al opinar, hasta el punto de haber transformado así el refranillo: "El buen opinador es el que opina sobre todo, aunque no tenga ni opinión". Pues eso.

Que nadie se ofenda porque toda generalización es injusta. Aún recuerdo cuando con todo su desparpajo, mi colega Sentís me aseguraba en su día que, en efecto, los periodistas teníamos que saber de todo. Seguro que, para colmo, en su caso tenía razón. O aquella otra vez en que otra colega, Magis, me mostró su desacuerdo con una afirmación que hice y que apuntaba a que, en general, los periodistas en España preguntábamos mal. En efecto, en su caso también aquella frase fue una injusticia. Por eso, insisto, que nadie se moleste.

El ejemplo perfecto lo padecí el pasado martes. En pocas horas tuve que opinar sobre los flecos -y lo que te rondaré morena- del lío con Hugo Chávez; de ETA y su último atentado que provocó la amputación de cuatro dedos a un ertzaina; de la escalada de la inflación; de la cumbre del cambio climático en Valencia y lo que es peor, sobre las perspectivas ante el tratado de Bali; de Melendi y sus pánicos a volar -menudo eufemismo para disimular que iba hasta arriba- y del divorcio de los duques de Lugo. A lo que habría que añadir todos aquellos asuntos de los que me escabullí como pude. Impresionante.

¿De verdad es tan importante lo que un periodista piense sobre cualquiera de los temas tratados el pasado martes, por poner una fecha a modo de ejemplo? ¿Alguien puede verse influido por lo que piense este o aquel opinador, más o menos informado, siempre que no pontifique y, por supuesto, siempre que el receptor no se deje pontificar? ¿No se debería discernir entre el periodismo de opinión basado en la información y el que no es así?

Si deducimos, como humildemente deduzco, que no es tan trascendental para la vida lo que opinamos los periodistas, entonces ¿por qué se ponen tan nerviosos, a veces hasta nerviosísimos, los afectados por esos nuestros juicios de valor?

Menos mal que, por el momento, Rijkaard parece seguir en su sitio, igual que Ronaldinho, y que la temporada taurina está de vacaciones, porque si no, a los seis temas que abordé de un modo u otro el pasado martes, hubiera tenido que sumar el fútbol, los toros y, la verdad, ya no doy para más.

Rita Barberá fue la primera

Más allá de si los alcaldes del PP irán en las listas electorales a las elecciones generales, hubo quien hizo una lectura muy particular cuando el pasado domingo la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, fue la primera que pidió la llamada a consultas del embajador de España en Venezuela. Alguien del PP comentó: "Empieza a no haber dudas de que se va a dedicar a la política nacional".

EE. UU. y España sobre Cuba

Desde Estados Unidos se mantiene una tesis coincidente con España referida a Cuba. El hecho en sí de que en un aspecto de la realidad cubana Madrid y Washington estén de acuerdo ya es noticia. Diplomáticos de uno y otro lado aseguran que ni la política de aislamiento norteamericana ni la conciliadora española han servido para casi nada en estos decenios. El problema surge cuando a partir de ahí, vuelven a separarse las posiciones y EE. UU. cree que hay que seguir "erre que erre".

La clave es la droga

Cada vez con más frecuencia en los encuentros con militares y diplomáticos se oye la palabra droga.Y es que los problemas de seguridad que acarrea el mundo de la droga, mezclados con la inmigración, la guerra y el terrorismo, sobrevuelan sobre las estrategias políticas de las grandes potencias. Colombia, Afganistán o el Magreb; en todos esos escenarios, España aparece como pieza clave en la lucha.

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Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

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