Noviembre 15, 2007 – 6:15 pm

El equipo de Ramón Quirós que La Nueva España anunciaba con gran pompa en domingo, con esta imponente ilustración

La imagen que publicaba La Nueva España

Un denso silencio se adueña del escenario de nuestra baja política, en todo lo relacionado con el Hospital Central. Los principales actores del drama público asturiano, deben estar reunidos tratando el porcentaje que se va a llevar cada uno de esta gorda xata culona, cuyo sobreprecio, de momento, ya se estima en un 50% de su coste de licitación. Unos se forrarán y otros verán cómo sus prestaciones sanitarias se desmoronan. Y nadie habrá tenido la culpa de nada. Así es Asturias.

La petición de licencia al Ayuntamiento de Oviedo, para las modificaciones de la obra del HUCA, que no están aprobadas por órgano administrativo alguno, ni disponen de crédito para su financiación –por lo tanto esas modificaciones son nulas de pleno derecho, de acuerdo con la legislación vigente- filtró la existencia del exceso de precio en las obras, sobre el proyecto adjudicado en su día. Ese exceso fue denunciado por el PP, luego se hizo el silencio durante una larga temporada.

El pasado 1 de noviembre, Javier Cuartas, periodista de La Nueva España, publicó una información sobre un documento entregado por el Gobierno de Asturias a la patronal y a los sindicatos, en el que se anunciaba una “reforma profunda” de la sanidad, basada en medidas “impopulares”, para frenar el “ingente gasto”, dado que sólo disponemos de “recursos limitados”.

Ese mismo día, se escribió aquí una necesaria reflexión, sobre la relación evidente entre las decisiones tomadas por el Gobierno para la construcción del nuevo hospital, el coste atroz de estas decisiones, y las consecuencias que van a tener para el futuro de nuestra sanidad. Pasamos Fuga de los arquitectosde una oferta promovida por el ex vicepresidente Francisco Álvarez-Cascos, para financiar desde Madrid la reforma del actual HUCA de El Cristo, a la situación actual, con un hospital nuevo que genera un enorme endeudamiento de nuestra sanidad, sin que nadie pueda explicar seriamente las ventajas de un proyecto que no existe, puesto que su Plan Funcional no es más que un patético pase de diapositivas, y sus autores han salido corriendo, tras cobrar su liquidación, en un soterrado proceso del que no hubo información.

El que no vea la relación que hay entre la crisis financiera de la sanidad asturiana, motivada por el espectacular capricho que ha sido la construcción de este hospital –que tantas ‘sinergias’ inmobiliarias ha generado a su alrededor-, y el primer paso para la negociación con la patronal y sindicatos de un recorte en las prestaciones actuales, que conduce directamente a la privatización de servicios, o está ciego, o fue utilizado en el proceso –se utilizó a mucha gente, como por ejemplo a los promotores de la ‘Plataforma por un Hospital Necesario’, que ahora de pura vergüenza viven públicamente desactivados-, o está metido en el negocio.

Es sabido que el más ciego es el que no quiere ver, y la catástrofe de la sanidad asturiana va a ser el resultado de una complicada mezcla de corrupción, candidez, vanidad, mala fe y degradación de nuestras instituciones públicas.

Cuando se publicó la noticia de la negociación entre el Gobierno y los agentes sociales sobre el futuro de la sanidad, ya había saltado a la palestra el escándalo de los excesos de El Musel, y el ruido se convirtió en insoportable, pues aquí, en este Blog, en ElComentarioTV, y en los foros de Internet, comenzó a especularse inmediatamente sobre la aparición El Comentario publicaba las declaraciones de Rierade este otro nuevo escandaloso golpe económico a la sanidad asturiana, que -dicho y hecho- se confirmó el domingo día 11, con una filtración del Gobierno en El Comercio, que afloraba definitivamente el estado de las cosas, mientras La Nueva España iniciaba un auténtico serial, ese mismo domingo, con cantos y loas al nuevo equipo formado por el consejero de Salud Ramón Quirós, al que se retrataba al completo en una gran imagen de grupo que llamaba la atención, por el contraste con la realidad del estado de cuentas del HUCA, a la vez que sacaban a Juan Luis Rodríguez-Vigil a pasear un poco, hablando del ‘copago’.

Desde entonces hasta hoy, nada sabemos ya de lo que pasa con el sobrecoste del hospital. Noticias dispersas, algún comentario aislado de algún político, un toque de Agustín Iglesias Caunedo desde el Ayuntamiento de Oviedo, al Gobierno, por los presupuestos, y la consejera Portavoz, Ana Rosa Migoya, que dijo que se había especulado con cifras que no son ciertas, pero información ninguna. El silencio fue especialmente clamoroso, sobre la tocata y fuga de los arquitectos. Hablamos de un proyecto que se quedó hace dos años sin los cabezas de cartel que ganaron el concurso, y que ahora amenaza con devorarse, como gallina decapitada que se revuelve, los presupuestos de la sanidad asturiana.

¡Llegados a este punto, el silencio ya es un clamor culpable! Veremos el cinismo y la desvergüenza con los que se escenificará el “descubrimiento” de las consecuencias de esta reforma que no habrá otro remedio que asumir, cuando todo sea totalmente irreversible.

Este miércoles, el director de La noticia desaparecida de la RTPACalidad e Innovación de la Consejería de Salud, José Ramón Riera, que según contó La Nueva España, en su canto dominical al nuevo equipo de Quirós, había llegado a la gestión hospitalaria en el HUCA de la mano del PP, para ser luego recuperado por el ex consejero socialista Francisco Sevilla, descartó, en una declaración pública, la posibilidad de que vayan a ralentizarse las obras de construcción del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) debido al sobrecoste del proyecto aflorado en fin de semana. Riera, al parecer antes de su participación en el Día Mundial de la Diabetes, en el hospital de Cabueñes, indicó que este desfase de precios se “trata sólo de un reajuste entre la finalización de una fase y el comienzo de otra, para incorporar unas medidas de mejora de la calidad”. Sus palabras fueron sin duda inoportunas, a pesar de su enorme cinismo, porque mantenía vivo un debate que se quiere resolver en silencio, sin ruido.

Sus declaraciones fueron difundidas por Europa Press, y tan sólo las recogió la RTPA y ElComentarioTV. La RTPA la descolgó inmediatamente de su página Web. Los periódicos no las publicaron. A partir de ahí se hizo el silencio total. Se ve que los empresarios, los políticos y los editores de los medios están negociando una solución a espaldas de la población.

Está en juego el desarrollo urbanístico de las áreas de El Cristo y La Cadellada. El nerviosismo debe ser tan grande que la consejera Ana Rosa Migoya confundió los dos barrios, ante el lío que se organizó con la propuesta de ‘Ciudad de la Justicia para El Cristo’ y las críticas de Francisco Javier García Valledor al proyecto. Ahora, encima, se pone sobre la mesa el futuro de la Fábrica de Armas de La Vega, que se unirá a La Cadellada mediante una plataforma elevada. Los ciudadanos pueden estar tranquilos, mientras ellos no se enteran de nada, los poderes fácticos negocian la financiación de los enormes agujeros que producen estos negocios, que van a conducir directamente a un gran mazazo contra el sistema público de salud. Mientras tanto, lanzan una campaña para vendernos la moto de que se van a reducir las listas de espera, que van a mejorar muchísimo la atención primaria, y que todo van a ser abundantes bendiciones para nuestra salud.

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