CUMBRE IBEROAMERICANA
La reacción del Gobierno
El ministro dijo que «vamos por el camino correcto» tras conocer unas palabras del mandatario El PP le exige «un gesto enérgico» ante una situación «fruto de su lamentable política exterior»
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, quiere pasar página cuanto antes de los acontecimientos más turbulentos de la XVII Cumbre Iberoamericana. Y así lo dejó claro ayer en su primera comparecencia parlamentaria, en el Senado. Moratinos aseguró que «la voluntad del Gobierno es normalizar y tener el mejor nivel de relaciones» con Venezuela en el menor plazo tras lo que calificó como «grave incidente». Según estimó, «será posible en un espacio de tiempo relativamente corto por los gestos que se están realizando todas las partes».
Durante el transcurso de su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Iberoamericanos, el ministro rechazó la petición del PP de realizar «algún gesto enérgico» contra el Ejecutivo venezolano, porque «la debilidad y el apaciguamiento conducen a la derrota y al ridículo», en palabras del portavoz de Exteriores del PP, Alejandro Muñoz-Alonso. Según el senador popular, el Gobierno «pretende mirar hacia otro lado a ver si escampa».
«El gesto ya lo tuvieron Su Majestad el Rey y el presidente del Gobierno», respondió Moratinos, «y a raíz del mismo hemos recibido la solidaridad de muchos mandatarios, incluido el ex presidente Aznar», en referencia a la llamada del líder popular para agradecer la defensa que tanto Zapatero como el Rey de España hicieron de su figura mientras Hugo Chávez le llamaba «fascista».
Durante su comparecencia, al ministro le trasladaron un positivo resumen de la rueda de prensa de Chávez en Caracas. Tanto que, al término de la Comisión, dijo: «Vamos por el camino correcto».
«Me cuentan que el propio Chávez ha dicho que lo único que espera es que se le respete» y que confía en «normalizar relaciones con España y evitar conflictos con el Rey y con el presidente del Gobierno» con el fin de recuperar la «normalidad diplomática», aseguró en el transcurso de su comparecencia. Nada le dijeron, o él no quiso mencionarlo, sobre las ofensivas palabras del presidente bolivariano sobre los españoles y la Conquista o sobre el propio Rey.
Moratinos aseguró que el incidente de la Cumbre se convertirá en «una imagen que desaparecerá». «A corto plazo, queda el incidente, pero esa imagen desaparecerá porque estamos ante una Cumbre en la que por primera vez se han alcanzado acuerdos y programas con resultados concretos».
El jefe de la diplomacia española se esforzó en detallar «los logros extraordinarios» alcanzados en Chile: el nuevo fondo para permitir el acceso al agua potable, el acuerdo sobre Seguridad Social, los programas de alfabetización o educación ratificados por todos los jefes de Estado y de Gobierno...
Una de las críticas que le hicieron varios portavoces, en especial el representante de CiU, es que no se hubiera previsto una actitud como la del mandatario venezolano. Según dijo el ministro, no se lo esperaba en absoluto porque el día anterior mantuvo un encuentro con su homólogo venezolano para protestar por las declaraciones de Chávez el día anterior, cuando descalificó a Aznar en similares términos. «Por eso», explicó, «creíamos que no se iban a volver a producir».
Todos los grupos del Senado -menos Entesa (PSC, ERC e ICV)- alabaron la respuesta del Rey. El portavoz del PNV, Iñaki Anasagasti, aseguró que Don Juan Carlos «estuvo bien» porque «más vale un ¡coño! a tiempo que un Ave María mal rezada». El más crítico con la actitud del Gobierno fue el portavoz popular. Muñoz-Alonso aseguró que estamos ante «una grave crisis diplomática» que es «fruto de la lamentable política exterior» del PSOE y de su «blandura y entreguismo» ante regímenes como el de Chávez, que tildó de ilegítimo.
© Mundinteractivos, S.A.

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