La triple pinza, de Joan Barril en El Periódico
LOS DÍAS VENCIDOS
Hace unos días se produjo en Catalunya una triple pinza: la más antigua era la que los economistas soberanistas hacía tiempo que promulgaban. Aquello de que las balanzas fiscales eran el secreto mejor guardado del Reino. Cuando las cosas son secretas es señal de que no conviene que esas cosas del dinero se acaben sabiendo. Alguien debe considerar que reivindicar la trasparencia es una posición radical. O sea: que mantener la opacidad es una mera cuestión de orden. Allá ustedes con sus dineros. Siempre es mejor una urna de cristal que una caja de cartón. Tanto para los votos como para el tributo.
Esa era la primera pata de la pinza. Pero en el silencio emergió el discurso de Montilla, que no es hombre de palabras enormes ni de tono vehemente. Un presidente entre cuyos antecesores se encuentra Jaume I advirtió a sus correligionarios del PSOE y a los medios madrileños en general que podría producirse una creciente desafección tal vez irreversible de Catalunya respecto España. Era la segunda pata de la pinza.
La tercera pata de la pinza la dijo Joan Rosell, presidente de la patronal catalana. Sacó su ábaco y empezó a contar con cifras lo mismo que Montilla había contado con palabras. Rosell lo dijo exactamente al día siguiente, lo que no puede ser considerado una casualidad. Era la tercera pata de la tercera pinza. Fomento del Trabajo Nacional no se puede considerar una organización empresarial filosocialista y secesionista. En las paredes de su sede de la Via Laietana figuran los retratos de los que fueron sus presidentes. Muchos de ellos muestran los disparos con los que los anarcosindicalistas "fusilaron" aquellas telas cuando el local fue ocupado en 1936. Pues resulta que la queja por las balanzas fiscales también sale de allí, de la patronal más ortodoxa. Pero la triple pinza no provoca ningún oleaje en el denso lago de esa España de trémula nata que no quiere ser cortada como mantequilla.
Y ahora llega el Círculo de Economía. No es autocrítica sino sentido común. Si los empresarios dejan de lamentarse y los políticos dejan de considerar a Catalunya como un protectorado sin protección, tal vez entonces las cosas irán a mejor.
Las cosas del querer
Nunca se había hablado tanto de la Corona como en los últimos días. Mal momento para anunciar la separación de una infanta. Las cosas del querer no hacen distingos entre castas. Considerar que el amor se extingue y que más vale abandonar la ficción por el mantenimiento de la dinastía, es algo que humaniza a la institución. Juan Carlos es el primer rey que actúa como presidente de una república. Sarkozy es un presidente de república que actúa como rey. Al monarca español se le descasa una hija y al presidente francés se le va su esposa. Hoy la Casa Real es la casa de todos. Porque no hay vida completa cuando hay que recordar si vale la pena seguir fingiendo el amor. Si el amor no les hacía felices, que salten de nuevo a la vida. Porque no hay nada mejor para un pueblo que la felicidad de sus gobernantes.
Mentiras
Un cirujano advierte a su paciente que va a sentir mucho dolor. Le salvará, sin duda. Pero por hábiles que sean sus manos, sus palabras matan la esperanza. El cuerpo resiste allí donde la imaginación se rinde. La mentira fluye. La única verdad es la muerte.
