Noviembre 14, 2007 – 5:37 pm
El follón organizado por la comparecencia del consejero de Infraestructuras, Buendía en La Nueva España aflojando culpas Francisco Buendía, que atribuyó casi todo el “deslizamiento” de El Musel que desveló el secretario general de Transportes del ministerio de Industria, Fernando Palao, a un enredo de piedras, que deberían –según él mismo dijo- haberse extraído de una cantera de HC Energía en Aboño, ha llegado tan lejos, que la consejera de Administraciones Públicas y Portavoz del Gobierno, Ana Rosa Migoya, ha tenido que salir en su defensa, ante la tremenda tormenta que se avecina.
La acusada, la antigua eléctrica asturiana, hoy en manos del conglomerado portugués EDP, ha dicho con toda claridad que no está dispuesta a sufrir en silencio estas horribles acusaciones. ¿Se paró a pensar Buendía en los gravísimos daños de imagen que estaba causando a esta poderosa compañía lusa, que mete cifras astronómicas de publicidad en los medios de comunicación, como para destruir así públicamente, de esta manera, su crédito ante los clientes? ¿Qué ciudadano va a querer contratar la luz y el gas de su casa con una empresa a la que un gobierno carga con la responsabilidad de haber hundido de manera deliberada un proyecto como el de El Musel?
Porque las cosas son así de crudas, si HC Energía tenía un acuerdo para suministrar piedra a las buenas gentes de la Autoridad Portuaria, y cuando estos iban a buscar sus pedruscos, se encontraron con que en el lugar de donde tenían que extraerla, se había montado una planta de desulfuración de carbón, para cumplir con los acuerdos de Kioto, es evidente que el engaño ha sido monstruoso e intolerable, salvo que realmente todos ellos hayan sido a su vez víctimas de un complot, y la culpa de todo la haya tenido Albert Arnold Gore, Ana Rosa Quintana, Ágatha Ruiz de la Prada, y el grupo de illuminati algoristas, por su plasta con el global warming, sin excluir de sus posibles responsabilidades a Graciano García, por haberle dado el Nobel asturiano de la Paz, al ex vicepresidente americano, por venir a recogerlo.
Por mucho que la compañía portuguesa que preside Manuel Menéndez aspire a ser socia de la regasificadora de El Musel, Beund�a enseña papelinospara construir esta bomba de Hiroshima, primero hay que acabar El Musel, y ahora lo que toca es saber quién es el responsable de este mareante baile de millones que convierte al Principado de Asturias en un fantástico lugar, en el que para construir un puerto, hay que pagar dos, cosa que de tratarse de un kiosco no tendría mayor importancia, pero al estar hablando de la mayor obra pública de la historia de España, hace ya tiempo que el asunto debiera haber salido de nuestras estrechas fronteras, para dilucidarse en el marco de las instituciones españolas y de la Unión Europea, que son los que pagan. Por eso Menéndez y sus portugueses no se callan ni se van a quedar con la culpa, por un quítame allá esta regasificadora, y además, como al presidente Hugo Chávez se le siga subiendo la bilirrubina con Su Majestad el Rey de España, por imponerle su real silencio, el lider bolivariano ya anunció que se le pueden hinchar las pelotas y quitarle los contratos a las empresas de los amigos de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que dejaría los negocios relacionados con la regasificadora, en una más que precaria situación, pues su futuros constructores tienen un montón de encargos en Venezuela, y todo el mundo sabe que todo este enredo de carbón, gas y piedra tiene mucho que ver con la bolsa.
Pero volvamos a lo nuestro.
Mal, muy mal están las cosas, cuando Migoya se ve obligada a recular ante HC, que ya enseñó los dientes, para echarle la culpa a los periódicos, pues hay una cosa evidente, si no fue Buendía quien lanzó los balones al campo de la eléctrica, tuvieron que ser los pérfidos informadores los que se lo inventaron, y para desgracia de la nueva teoría del gobierno, los periódicos coinciden en sus versiones, y no sólo ellos, sino que todas las agencias, las radios y las televisiones llegaron a la misma conclusión.
Pero ¡ojo!, que la cosa tiene morbo, dado que ni siquiera Buend�a en El Comerciopueden alegar que se trata de una conjura judeomasónica, puesto que cuando decimos “todas las televisiones” también decimos una muy importante en este asunto, pues se supone que es el no va más de la veracidad, dado que se trata de una televisión pública. Así es. Tan claro está que lo que dice Migoya ahora es un auténtico desfase, por no decir una manifiesta falsedad, que la propia televisión controlada por Migoya y Buendía, la RTPA, la televisión del Gobierno, dice textualmente, en su información sobre la comparecencia de Buendía:
El consejero culpó a HC Energía y a la Unión de Empresas, formada entre otras por Dragados Y Fomento de Construcciones y Contratas, por este sobrecoste. Según Buendía, la inutilización de la cantera de Aboño, por la instalación de una planta de desulfuración, y la denegación de uso de la cantera de Perecil, en Carreño, obligó a traer la piedra desde lejos con el consiguiente sobrecoste. Según el informe se recurrió a canteras situadas a entre 60 y 150 kilómetros de Gijón, por lo que finalmente se ha tenido que pagar unos 185 millones de euros más. De momento sólo una de las empresas aludidas ha respondido a estas acusaciones. Se trata de HC Energía, que ha rechazado cualquier responsabilidad en el sobrecoste de las obras de El Musel.
Así pues, y con este testimonio de la RTPA avalando la verdad de los periodistas que dieron fiel crónica de las palabras de Buendía, queda claro que el cobarde truco de intentar cargar la responsabilidad sobre los humildes asalariados de la información, acusándoles de “haber sacado de contexto” las declaraciones de Buendía, que a todas luces están claras y son indiscutibles, sólo puede responder, como sugeríamos al principio, a un estado de auténtica desesperación, ante la imposibilidad de buscar ahora una explicación diferente para la desaparición del dinero presupuestado, porque la realidad es inapelable y la matemática una ciencia exacta.
Afirmó el consejero Buendía en su malhadada comparecencia -en lo que también coinciden todos los medios-, que del 40% de RTPAincremento de los costes que supone este desfase, un 32% se debe a los problemas surgidos con las dos canteras que en principio estaba previsto que sirvieran para aportar los áridos, un 6%, a «mejoras técnicas», y el restante 2%, a fuertes temporales ocurridos en la costa gijonesa en febrero y marzo de este año.
La conclusión no puede ser más aterradora. Si ese 32% del que tenía la culpa HC Energía, en su aplastante mayoría, se ha quedado huérfano, es decir, sin culpable, ahora ya no vale decir que tal culpa la tienen los temporales, pues Buendía ya reconoció que sólo supusieron un 2%, ni las presuntas ‘mejoras técnicas’, estipuladas por él mismo en un 6%.
La declaración de Migoya echándo la culpa al maestro armero, deja a Buendía a los pies de los caballos periodísticos, pues ni las empresas ni los profesionales del periodismo van a tolerar lo sucedido, y no sólo no van a aceptar ser ellos los culpables del sobrecoste en vez de HC, sino que ni siquiera aceptarán ser los responsables de haberse inventado la especie de que Buendía había acusado a HC de encarecer la obra, y además, a partir de ahora, todo el mundo va a afilar el lápiz, poner grabadoras y anotar palabra por palabra, porque empieza a dar la sensación de que unos y otros están viendo en el horizonte la posibilidad de que todo esto acabe aclarándose en los tribunales de justicia, que es donde ya está claro que se deben aclarar, con un horizonte penal ejemplarizador que impida que en Asturias se siga tirando de esta manera el dinero al mar, para que luego lo recojan las sirenas del fondo, ¡matarile!
¿Por qué decimos esto? Está clarísimo. Si el gobierno no le puede echar a nadie la culpa de que ahora haya que poner ese dinero, el dinero no va a poder ponerse, porque las leyes con que nos hemos dotado los españoles y los europeos, exigen que los modificados de las obras se justifiquen, y si las justificaciones esgrimidas no sirven, los modificados no se pueden justificar, y si los modificados son injustificables, los contratos no se pueden modificar y hay que atenerse al precio contratado, y si con el precio contratado no llega, dados los controles que preceden a estos contratos, sólo quedaría una conclusión: alguien se está quedando con el dinero que falta.
A los que se encargan de estas cosas en Europa no les va a valer ni la cantera de HC, ni que se le eche la culpa a los periodistas, ni que el dinero se lo llevaron las sirenas. Allí hay gente seria, con la que no vale el sistema de ofrecerles un “cacho” o “ponerles un anuncio” para que se callen.
La RTPA deja claro qué es lo que dijo Buendía.

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