CUMBRE IBEROAMERICANA
La respuesta
La acusación que habitualmente hace Hugo Chávez a José María Aznar de haber, presuntamente, apoyado el golpe de Estado contra su Gobierno en 2002 no es nueva. El primero que la lanzó fue ni más ni menos que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, en noviembre de 2004 y en el programa de TVE 59 segundos.
En aquella emisión, el ministro, visiblemente exaltado, aseguró que «en el anterior Gobierno [el que presidió Aznar], cosa inédita en la diplomacia española, el embajador español recibió instrucciones de apoyar el golpe, cosa que no se va a repetir en el futuro. Eso no se va a reproducir, porque nosotros respetamos la voluntad popular», remachó.
Moratinos, que entonces llevaba unos meses en el cargo, contrastó aquellos presuntos hechos con la actuación de su Ejecutivo: «La diferencia de esta nueva política es que se dirige a todos los países de Iberoamérica y, sobre todo, a quienes reciben el respaldo democrático, y el señor Chávez recibió un apoyo masivo».
Aquellas palabras fueron aprovechadas por Chávez, que al día siguiente llamó golpista a Aznar. Según el mandatario venezolano, el embajador español «acudió raudo y veloz» con su homólogo de EEUU a ver a los golpistas estando él secuestrado.
Por aquel entonces, fuentes oficiales de Moncloa explicaron que las acusaciones de Moratinos estaban basadas en la sucesión de hechos del 13 de abril de 2002. En primer lugar, nunca hubo una condena formal del golpe por parte del Gobierno de Aznar. En aquel momento, además, ostentaba la Presidencia de turno de la Unión Europea.
Visita del embajador
El entonces embajador de España en Caracas visitó al golpista Pedro Carmona mientras Chávez se encontraba secuestrado. Junto a él acudió el representante de Estados Unidos en Venezuela. En ese instante, la Asamblea había sido disuelta y se había instaurado un Gobierno provisional. Aquella actuación, según interpretó Exteriores, fue un reconocimiento de facto del golpista.
El propio Aznar admitió en el Pleno del Congreso del 17 de abril de 2002 que mientras se estaba produciendo el golpe, habló por teléfono con Carmona e hizo gestiones para ayudar a la salida de Chávez hacia Cuba.
En el PSOE también hubo declaraciones contra el presidente venezolano. La portavoz de Exteriores del partido, Trinidad Jiménez, dijo: «Chávez venía dando autogolpes en los últimos años, desmantelando el sistema democrático, y actuaba como un dictador». Y el propio Felipe González fue más lejos: «Por los votos o por las botas, Chávez es un autoritario que liquida las libertades».
© Mundinteractivos, S.A.

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