Cinco años después de la marea negra, Touriño lanza una ofensiva en la Costa da Morte para intentar desbancar al PP en las generales

Un petrolero con 27 tripulantes a bordo se encuentra en peligro de hundimiento a 28 millas al oeste de Fisterra. Con este aviso se iniciaba hace hoy cinco años la catástrofe del Prestige,el barco que puso fin al dominio de Fraga Iribarne en Galicia y contribuyó a la recuperación del PSOE en España, paralela a la decadencia del PP. Un lustro después, los socialistas agitan desde la presidencia de la Xunta el recuerdo de la tragedia como reclamo electoral, bajo el objetivo de ganar en Galicia en las generales. A la eficacia de esta ofensiva contribuyen las imágenes de la actual marea negra en el mar Negro, mientras se conocen nuevos datos, como los revelados ayer sobre las secuelas que todavía sufren las gaviotas patiamarillas afectadas por el fuel del Prestige.

En su último tomo de memorias, Fraga escribió sobre su salida de la Xunta que "han intervenido varios factores: el más importante ha sido sin duda el desastre del Prestige".Su sucesor al frente del gobierno gallego, el socialista Pérez Touriño, proclamó el pasado domingo que la marea negra significó la "eclosión del cambio", fruto de la "mentira sistemática y la desinformación programada del PP".

Touriño lanzó este ataque retrospectivo en Muxía, el pueblo al que bautizó como el "icono del cambio" después de que en mayo los socialistas consiguieran la alcaldía. En el 2003, justo después de la catástrofe, el PP logró la mayoría absoluta en Muxía, lo que se interpretó fuera de Galicia como la prueba de que el Prestige no tenía costes para los populares. Sin embargo, aquellas municipales significaron el comienzo del fin para un Fraga que por primera vez perdió en votos en Galicia ante la suma de PSOE y BNG.

A Muxía va a volver Touriño el jueves, para presidir el primer Consello de la Xunta que socialistas y nacionalistas celebran fuera de Santiago desde que formaron su coalición en el 2005. Este gesto molesta al Bloque, por sus paralelismos con el Consejo de Ministros de Aznar en A Coruña en plena marea negra. "El PSOE trata de tapar su incompetencia en las cercanías catalanas con la incompetencia del PP con el Prestige",apuntan fuentes de la dirección del Bloque.

El BNG ha lanzado su propia campaña, aprovechando que el vicepresidente Anxo Quintana gestiona el área de voluntariado en la Xunta. Quintana sostiene que la marea negra supuso un ejercicio práctico de "autodeterminación" y reclama la transferencia del tráfico marítimo.

El Bloque trata de recuperar la iniciativa en un terreno, el del Prestige,en el que el PSOE fue el más favorecido electoralmente. Ahora los socialistas intentan sacar nuevos réditos, que les permitan ganar al PP en Galicia, para lo que tendrían que recortar la ventaja de 10 puntos porcentuales y 200.000 sufragios que les sacaron los populares en las generales del 2004. Un triunfo del PSOE parece muy improbable, aunque sí podría rebasar al PP en escaños si gana en la provincia de A Coruña, la más afectada por el Prestige.

Para defenderse, el líder del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, acusa a PSOE y Bloque de haber aprovechado la catástrofe para "destruir" a Fraga, al tiempo que califica la gestión de la crisis como "aceptable en términos globales" y reclama que "digan a qué puerto habrían llevado el Prestige".

La del puerto refugio es la gran cuestión pendiente frente a una nueva catástrofe, como se puso de manifiesto en febrero con la avería del carguero Ostedijk. En el 2006 pasaron frente a las costas gallegas 3.534 petroleros. Touriño advierte que "Galicia no está a salvo", aunque se halla más protegida, a lo que el BNG replica que los actuales medios son insuficientes.