EL FUTURO DE LA GRAN PATRONAL ESPAÑOLA

La patronal eléctrica amenazó con darse de baja por las tensiones en la junta directiva

Algo más de seis meses después de la sustitución del presidente de la CEOE, José María Cuevas, por Gerardo Díaz Ferrán, se han reproducido las tensiones en el seno de la patronal española. La causa es el continuismo con respecto a la anterior etapa, y como telón de fondo, la falta de solución a los problemas organizativos que provocaron el enfrentamiento con la patronal catalana Foment del Treball y, sobre todo, por la manera como la cúpula directiva gestiona la organización, que se mantiene en manos del secretario general y vicepresidente, Juan Jiménez Aguilar.

La estrategia de Gerardo Díaz Ferrán para evitar tensiones, tras casi un cuarto de siglo de mandato de José María Cuevas, ha sido tomárselo con calma para adaptar la organización a los nuevos tiempos. Pero como afirman los responsables de algunas organizaciones territoriales, "se lo ha tomado con tanta calma que tememos que acabe por no hacer nada para resolver los problemas internos que se habían venido acumulando".

En el memorándum que preparan los servicios de la CEOE para la nueva etapa, y que se presentará en los primeros días de diciembre, no se aborda ninguna reforma estructural de la organización. El documento es un análisis de la situación económica y social española en el que se reivindica el mantenimiento de la concertación social. En él se hace énfasis en evitar la espiral precios-salarios que acabaría dañando el mercado laboral y se reclama una rebaja de impuestos. Insiste en demandas históricas de los empresarios como reclamar que el exceso de recaudación de la Seguridad Social se destine a rebajar las cotizaciones que pagan las empresas. Asimismo, se defiende como elemento fundamental la unidad de mercado, las reformas estructurales y la gestión privada de los servicios públicos.

Sin embargo, no se dedica ni una sola línea a resolver el conflicto creado con la principal organización territorial de la CEOE, Foment del Treball, que rechaza el funcionamiento interno de una organización que se rige manu militari. La crisis, que empezó en el verano del 2006, provocó el alejamiento de los catalanes de los órganos de dirección. El texto tampoco define el peso de las organizaciones sectoriales frente a las territoriales y no resuelve la democratización interna en la toma de decisiones.

El último ejemplo de ese estilo de mando se produjo a raíz de un documento sobre el sector energético en el que se abordaba la necesidad de apostar por la energía nuclear, el ahorro energético y las energías renovables. En él se incluía un párrafo que recogía la tesis del sector siderúrgico que propugna tarifas especiales para limitar los costes y garantizar la competitividad de los productos fabricados en España.

El presidente de la patronal eléctrica, Unesa, Pedro Rivero, al leer el documento advirtió que de mantenerse, las eléctricas se darían de baja. En su opinión, la patronal tiene que apoyar globalmente a todos los sectores y no apoyar a unos contra otros. Pese a llegar a un punto de acuerdo entre ambos sectores, el párrafo se mantuvo.

Tras el enfado de las eléctricas. Jiménez Aguilar ordenó que el "párrafo de la discordia" se retirase del documento. Esta actuación imperativa provocó un fuerte malestar entre los representantes de la junta directiva, entre quienes se encontraban los de CEIM, argumentando que la eliminación del párrafo tendría que ser votada porque no estaban dispuestos a ser comparsas de las decisiones que adoptara el secretario general.