En medio de la crisis financiera que envuelve la coyuntura general, la evolución de la economía española empieza a emitir señales preocupantes que, contra lo que cabría esperar, no proceden del sector bancario ni del inmobiliario sino de la actividad en general y, más en concreto, de la industria.

Hasta ahora, el tsunami de las subprime está ahorrando a la banca española, que sobrelleva la sacudida muy por encima de la media europea y no digamos de la americana. La venta por parte del Santander de Antonveneta para cubrir posibles sustos en el mercado británico ha mostrado los reflejos que poseen las cúpulas para capear el temporal. El Banco de España, con sus políticas de vigilancia, han contribuido en gran medida a la calma.

En cuanto a la financiación de la economía cabe decir que, ciertamente, las condiciones crediticias se han hecho más selectivas y duras, con lo que empresas y familias deben pagar entre un 0,50% y un 0,75% más que antes del estallido de la crisis subprimeporlos créditos concedidos. Malo, pero no insuperable para una economía que mantiene su dinámica de crecimiento.

Igualmente, el sector inmobiliario está viviendo un aterrizaje suave y si bien en algunas zonas de España están cayendo los precios, la media sigue siendo positiva, según un estudio reciente del Deutsche Bank.

En 2008, seguramente, la situación va a empeorar y el banco alemán prevé un descenso de precios de las viviendas de entre el 2 y el 4% mientras cae la actividad en el sector. que podría detraer cerca de un 1% del potencial de crecimiento.

Hasta ahí, todo según lo previsto, más o menos. Pero la caída de la producción industrial en un 1,3%, el segundo en el año tras la caída del 0,5% en junio, ha encendido las luces de alarma.

Lo que imprevisiblemente está fallando es el mecanismo de recambio desde una economía cuyo crecimiento se basa (o se basaba) en el sector inmobiliario a otra en la que el sector industrial tomaba el relevo. Es eso lo que falla, el relevo.

Y ahora, ante los problemas que se ven en el mecanismo de cambio de vías es cuando saltan los temores sobre la economía española en 2008. La previsión de crecimiento del 2,7% que hizo el FMI y fue tan denostada, parece en este momento la más realista.