El futuro deLa Caixa, de Manel Pérez en La Vanguardia
LA VENTANA INDISCRETA
Cambiará La Caixa con la existencia de Criteria, la sociedad que agrupa sus inversiones empresariales y financieras? Pregunta insistente en el mundo económico. Las especulaciones parten del hecho de que en el pasado hubo un proyecto de privatización protagonizado por el ex presidente Josep Vilarasau y de que La Caixa es en algunos aspectos como un banco. ¿Es la creación de Criteria una reedición por otra vía de ese proyecto? Los responsables de La Caixa y de Criteria, Isidre Fainé, Juan María Nin y Ricardo Fornesa, rechazan esa idea.
La Caixa ya es privada, no forma parte del sector público. Pero no es un banco o una sociedad mercantil. La legislación la define, al igual que a las demás, como una entidad de "carácter social y de naturaleza fundacional (privada) sin ánimo de lucro" y la sitúa "bajo el protectorado público de la Generalitat". No tiene accionistas que perciban beneficios y, según la ley, sus ganancias "se han de dedicar a constituir reservas y a hacer obras sociales". Aspecto este fundamental para entender la disyuntiva que ahora viven las cajas y en especial La Caixa.
Sus órganos rectores, asamblea general y consejo, en lugar de estar integrados por accionistas lo son por entidades sociales, trabajadores e impositores. Privatizarla significa convertirla en sociedad por acciones que reciben dividendos.
En el proyecto de Vilarasau, una fundación que él presidiría controlaría una nueva La Caixa que sí sería una sociedad anónima. Una variante del esquema inicial contemplaba que el papel de esa fundación lo desempeñara el Banc Sabadell, que previamente habría sido adquirido por la propia La Caixa. El primer paso, en el año 2000, fue la compra del 15% del banco vallesano a cambio del Banco Herrero. Cuando Vilarasau le explicó, posteriormente, su proyecto a Josep Oliu, presidente del Sabadell, éste se limitó a hablar de precios, aunque es público que desde entonces no se sintió tranquilo con La Caixa en el capital.
Como es conocido, el proyecto de Vilarasau, y él mismo, desaparecieron de la escena en el 2002 en cuanto se presentó a las autoridades, es decir al ministro de Economía de entonces, Rodrigo Rato. De ese momento traumático la entidad sacó conclusiones. La primera, que debía reforzar su perfil social, lo que en la época de Fornesa en la presidencia se bautizó como "el alma de La Caixa". La segunda, la necesidad de integrar a los patricios de la burguesía barcelonesa en su consejo y en las sociedades de su órbita. La entidad se blindó así frente a posibles intentos de injerencia a través de cambios legales u operaciones políticas.
Al margen de proyectos y ambiciones personales, lo cierto es que La Caixa siempre se ha visto a sí misma como un híbrido: banco, por dimensión y objetivos; caja por su proyección social y territorial. Diferente al resto del sector por su dimensión única, pero con una limitación común a las demás entidades de ahorro, la dificultad de crecer y expandirse al no poder captar capitales en el mercado como sus competidores bancarios.
En la Generalitat tripartita hay quien ve con buenos ojos un cambio en su naturaleza jurídica que refleje esa singularidad de La Caixa y le permita aglutinar el ahorro catalán en forma de capital. Sería casi como recrear una nueva burguesía del siglo XXI. Los promotores de Criteria, sin embargo, razonan de otro modo: "No es una fundación la que controla a La Caixa; justo al revés, es La Caixa la que controla". Un protocolo escrito establece que La Caixa tiene la última palabra en las inversiones de Criteria y la mayoría amplia de su consejo. A cambio, la colocación en bolsa ha rebajado, más de un 20%, la penalización en el consumo de recursos propios de las inversiones empresariales. Es decir, ha conseguido captar dinero de terceros para comprar y ha liberado recursos para expandir su crédito.
Asimismo, podrá cambiar su cartera de empresas con la presión del mercado neutralizando las posibles presiones políticas. En el sentido más amplio.
¿Cuánto tiempo gana La Caixa con esta nueva herramienta de crecimiento? ¿Cambiará su funcionamiento en función del comportamiento bursátil de Criteria, que por cierto todavía no ha cumplido las expectativas? Éstas son algunas de las claves sobre el modelo futuro de La Caixa.
