Punto final refutado en España... y fuera, de Víctor de la Serna en El Mundo
LA POLEMICA NACIONAL
11-M: LA SENTENCIA NO HA CERRADO NADA.
La ambigüedad de una sentencia que ni condena a ningún organizador del 11-M ni despeja las dudas sobre muchas pruebas ha prolongado, ¿hasta cuándo?, el debate político.
Fue la prensa internacional, en las ediciones del 1 de octubre de los principales periódicos, la que claramente dio el grito de «¡pero si el rey va desnudo!» al cubrir la sentencia del 11-M. El fallo era ambiguo, promovía la disensión y no identificaba a ningún autor intelectual, proclamaban sus titulares. Sí, para entonces una serie de medios españoles ya se había sacudido de encima el efecto ensordecedor de la rotunda, la tronante presentación de esa sentencia por el juez Gómez Bermúdez y estaba sacando parecidas conclusiones del texto legal. Pero, claro, ésos eran los medios conspiranoicos, cuyas informaciones los progubernamentales suelen descartar con desdén y descalificaciones. La sorpresa fue que los grandes medios de Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos se pusiesen de repente a decir lo mismo, después de años de amistosa y ciega aceptación de las tesis oficiales. Y el desconcierto cundió entre los partidarios del punto final al comprobar que la insatisfacción con el juicio del 11-M había saltado fronteras. Sus reacciones, a lo largo de la pasada semana, se pueden resumir en tres características principales: arrecia el insulto (sustituto del análisis, de la crítica razonada), se empieza a criticar aspectos de una sentencia inicialmente alabada, y se sacan de debajo de las piedras pruebas de que el atentado fue por la Guerra de Irak, en particular un vídeo inédito.
Gran protagonista de la dolida contraofensiva ha sido la fiscal Olga Sánchez (la misma que, inicialmente encantada con la sentencia, muchos días después ha decidido recurrirla), quien, de nuevo en las páginas de El País, fustigaba a «personas que, a lo mejor, en su momento, pudieron aprobar la carrera de periodismo, pero que no tienen la altura y grandeza de una profesión tan importante en una sociedad democrática», que han hablado o escrito «con un interés crematístico ilimitado, con pretensiones de moralidad cuando ignoran el significado de esta palabra», por lo que son «habladores o plumillas de estómago agradecido». (Y vituperaba a sus compañeros «sólo de escalafón» fiscales). Por cierto, que La Razón la critica: «Su artículo en El País no es ni de lejos lo peor, sino la fotografía que lo ilustra; la de ella posando en las escaleras de una estación de tren, en una imagen obtenida desde la misma perspectiva en las que las cámaras de seguridad de Atocha recogieron una de las explosiones de la fatídica jornada. Es decir, la fiscal vuelve al lugar del crimen».
Lanzan sus propios dicterios Antonio Gala, en EL MUNDO («es humano, aunque idiota, seguir dándole vueltas a una peonza inmóvil») y Javier Pradera, en El País («las embestidas contra la Audiencia Nacional lanzadas desde la Radio de los Obispos y EL MUNDO recurren -como Goebbels- a la repetición ad náuseam de la ocultación y la mentira»), entre otros.
Para demostrar que la sentencia yerra al no relacionar el 11-M con la Guerra de Irak, Iñaki Gabilondo presentaba en Cuatro como «inédito» un vídeo, al parecer grabado por los terroristas de Leganés. ¿Inédito? Fue el propio El País el que informó de su existencia en agosto de 2005, quedó colgado en YouTube en febrero de 2006 y estaba en el sumario judicial. Curiosamente, ya en 2005 Jaime Ignacio del Burgo señalaba en libertaddigital.com que El País había evitado (¿por qué?) citar el texto de la proclama del vídeo. Y es que en ella se fustigaba por igual a Aznar por las tropas de Irak y a Zapatero por las de Afganistán.
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