LA CUESTION CATALANA

El president exculpa al jefe del Ejecutivo del déficit inversor y niega el enojo de la Moncloa

"Me muevo como una mariposa y pico como una abeja". El popular boxeador Cassius Clay se impuso esta máxima como norma para evitar que le atizaran más de la cuenta y para procurarse las victorias. Este púgil era de los que lanzan un directo, luego bailan y, aun manteniendo la guardia alta, pasan a la defensiva protegiéndose el rostro con los puños alzados. El president Montilla, al que se vio hace dos días en Madrid como otro català emprenyat,parece haber seguido el manual de Cassius Clay: después de darle al Gobierno con el hondo lamento del desapego catalán ha optado por cambiar de técnica. O, mejor dicho, por volver a una táctica ya empleada en esta legislatura y que pasa por recuperar el discurso del gobierno amigo -exculpación a Zapatero, incluida- con un enemigo común: CiU y PP.

"Este Gobierno de España es el que está haciendo más por Catalunya, y esto yo ya lo dije también en mi conferencia de Madrid", matizó ayer en Talarn el presidente de la Generalitat, quien el miércoles había situado de nuevo el problema catalán sobre la mesa de Zapatero. Era la respuesta, 24 horas después, a un Gobierno rabioso por la queja y el diagnóstico del president emprenyat. Desde la Moncloa se le devolvió el gancho con reproches de ingratitud y una lista que incluía desde inversiones del Estado en Catalunya, hasta el retorno de los papeles de Salamanca, el Estatut o el castillo de Montjuïc. De maltrato inversor había hablado la víspera la patronal Foment del Treball ahondando en la brecha abierta por Montilla en Madrid. "Catalunya está recibiendo en esta legislatura toda la atención que tiene que tener -añadió Montilla-. El déficit inversor no viene ni del año pasado, ni de hace dos ni de hace tres".

Y puestos a subrayar lo que une y no lo que separa, el jefe del Executiu negó malestar alguno del Gobierno por su discurso e incluso apuntó que la vicepresidenta De la Vega no hizo más que "respetar" su intervención en Madrid. Esa es la "única voz" que dijo haber escuchado procedente de la Moncloa. También contravino la teoría monclovita de la crisis de liderazgo en el Govern: "Si Catalunya vive alguna crisis es de crecimiento".

El truco de Cassius Clay era tan simple y complejo a la vez como atacar y huir, y repetir esta técnica una y otra vez, siempre en movimiento, hasta noquear al contrario con otro directo. Al púgil esto le funcionó y se convirtió en el mejor boxeador de la historia. Es muy discutible que el president logre tal efecto. Por si acaso, ayer remitió copia de su discurso en Madrid a todos los presidentes autonómicos. El primer golpe de Montilla generó anticuerpos más allá del Ebro y actuó como un bálsamo reparador en el tripartito. Ahí estaban las palabras de Carod elogiando su valentía cuando las encuestas dicen que el sentimiento independentista crece. Ayer, sin embargo, ERC no dijo ni mu. Sí lo hicieron los asesores de Zapatero, que reaccionaron desde Chile con pública e indisimulada satisfacción.

Artur Mas espetó al president que no da miedo a nadie ya que siquiera se atreve a votar la dimisión de la ministra de Fomento. "Seguro que le han dado en la cresta", lanzó Josep Antoni Duran Lleida.

Y entre gancho y gancho, el desapego catalán hierve. Ya son más de 10.000 los inscritos en la web del català emprenyat.