Las turbulencias financieras también pasarán factura a la eurozona

"¿Hacia un suave aterrizaje?". La Comisión Europea abrió ayer con este interrogante el capítulo dedicado a la economía española en su informe de previsiones económicas, un enunciado muy distinto al presentado hace seis meses y que hacía hincapié en el "fuerte crecimiento y superávit fiscal". Bruselas rebajó ayer en tres décimas su previsión de crecimiento para España en el 2008, hasta el 3%, frente al 3,8% que se prevé para el año en curso. Las causas de esta desaceleración hay que buscarlas en el enfriamiento del consumo privado y la menor inversión en vivienda.

El Gobierno español prevé en cambio un crecimiento del 3,3% para el año próximo, aunque ha admitido que podría perder "alguna décima". En el 2009, según Bruselas, el crecimiento podría caer hasta el 2,3%, es decir, sólo una décima por encima de la zona euro, aunque por debajo de la media de los Veintisiete. "Los fundamentos económicos, que alentaron una inversión fuerte y sostenida en vivienda, parece que se debilitan", relata el informe. Se prevé una menor creación de empleo y un aumento de la inflación debido a la subida de los precios de los alimentos y el encarecimiento del crudo, lo que reducirá los ingresos de los hogares "en un momento en que la deuda de las familias ha aumentado debido a la subida de los tipos de interés", advierte.

Este sombrío escenario está sujeto además a riesgos a la baja, según la Comisión Europea. "La evolución del sector de la vivienda, los mercados financieros, endeudamiento de los hogares y desequilibrios externos podrían tener un peso más fuerte de lo previsto". Bruselas matiza su antigua previsión de un "ajuste gradual" del sector de la vivienda y advierte en su último informe de previsiones económicas que el ajuste "puede ser más rápido de lo esperado, reduciendo así la creación de empleo y el consumo privado más de lo previsto". El comisario de Asuntos Económicos Joaquín Almunia intentó quitar hierro a las conclusiones del informe y calificó de positivas las previsiones de crecimiento para España, evitando las preguntas de la prensa sobre las responsabilidades ante esta desaceleración para no "meterse en la campaña electoral". Almunia explicó que en un país donde el sector de la vivienda tiene "un peso tan relevante y ha contribuido tanto al crecimiento como es el caso de España" el empeoramiento del entorno financiero "afecta de manera especial". El comisario recomendó compensar esa caída con "otros elementos de crecimiento".

La escalada del precio del petróleo y las turbulencias derivadas de la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos también van a pasar factura al crecimiento de la economía europea durante los próximos dos años. La eurozona crecerá un 2,2%, frente al 2,6% de este año, y un 2,1% en el 2009; el conjunto de la UE crecerá un 2,4% en el 2008 y el 2009, una caída de medio punto respecto a la tasa con la que se espera cerrar el año. "El panorama se ha ensombrecido claramente" tras el verano, señaló Almunia, confiado en que se podrá amortiguar el golpe. Respecto a la inflación, los riesgos al alza aumentan y se traducirán en una subida los próximos meses. Estas previsiones económicas están amenazadas a la baja por las consecuencias de la crisis financiera y la posibilidad de una mayor caída del crecimiento en EE. UU. Además, se basan en indicadores que podrían verse superados por la realidad, ya que la Comisión Europea cerró su recopilación de datos el 24 de octubre, cuando el barril de Brent se vendía a 84 dólares. Esta semana batió su récord histórico, y se ha acercado a 100 dólares.