Las rebajas tributarias, clave en los programas electorales, de Francisco Nuñez en El Mundo
La decisión de Aguirre de bajar la presión fiscal de los madrileños abre la guerra sobre la competencia autonómica
La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, ha abierto el melón de la rebaja de impuestos en el uso de su capacidad normativa. La guerra sobre la denominada competencia fiscal, es decir, la posibilidad de reducir impuestos para atraer sobre todo a empresas y grupos inversores, no ha hecho más que empezar. Aguirre es la primera dirigente regional que reduce los tipos del Impuesto de Patrimonio (IP) y que se atreve a bajar también la tarifa autonómica del IRPF.
El IP, cedido por el Estado a las autonomías, ha perdido, en realidad, su naturaleza: el control censal de los grandes patrimonios. Poco más de 900.000 personas realizan su declaración anual en toda España. Se trata de medianos patrimonios; los grandes tienen otras opciones para eludir su pago, que tributan dos veces (por patrimonio y por renta). Y desde el punto de la recaudación, su aportación a las arcas de todas las comunidades no pasa de los 1.400 millones de euros anuales.
Hasta ahora, sólo algunas autonomías como Cantabria, Canarias y Madrid, habían subido los mínimos exentos (108.182 euros, más otros 150.000 por vivienda habitual) a partir del cual se debe formular la declaración. Madrid lo tenía fijado en 112.000.
Sólo Cantabria había modificado los tipos de la tarifa que grava la base imponible de esos bienes (activos mobiliarios o inmobiliarios). Había reducido los tipos a la baja en el tramo inferior, pero los había incrementado al 3% para los patrimonios de más de cinco millones. Aguirre ahora baja todos los tramos impositivos. Sitúa el más bajo, hasta 170.000 euros de patrimonio en 2008, en el 0,18%, frente al 0,20% actual; y el más alto, lo baja del 2,5% actual al 1,5% para bases superiores a 2.720.000 euros.
La presidenta de la comunidad madrileña ha anunciado también la eliminación progresiva del IP hasta 2010. Técnicamente no puede hacerlo porque se trata de un impuesto cedido, pero puede establecer por ejemplo bonificaciones o exenciones del 99% hasta dejarlo inoperativo.
Guerra fiscal
La decisión de Esperanza Aguirre va a forzar a las demás autonomías a hacer lo mismo sea cual fuere su signo político. Aunque el PP le lleva la delantera, el PSOE va a incluir su eliminación en el programa electoral. Hace unos días, el nuevo secretario federal de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, anunció que el Gobierno negociará con las demás comunidades la renuncia a este impuesto, que calificó de «injusto», «desvirtuado» y «penalizador del ahorro familiar».
Cataluña, que ve que pierde posiciones en la lucha de la competencia fiscal, acepta este compromiso. Pero pide a cambio que se establezca un mínimo común impositivo sobre el Impuesto de Sucesiones, aunque la mayoría de las autonomías donde gobierna el PP tiene ya eliminado este tributo.
Aguirre lidera además la rebaja de la tarifa autonómica del IRPF. Los madrileños notarán una reducción de un punto en sus cuatro tramos a la hora de hacer la declaración de la Renta en 2008 (correspondiente al ejercicio fiscal de 2007). Los tipos marginales se reducen entre 0,4 puntos para las rentas más bajas hasta 0,1 puntos para las más altas. Este descuento no se ha trasladado a las retenciones. Por tanto, las declaraciones negativas saldrán a devolver más y las positivas pagarán menos al Fisco.
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