Si Noé levantara la cabeza, pondría el grito en el cielo al ver su Arca convertida en un Boeing 757, sus 40.000 animales transformados en 103 niños y su aventura filantrópica desfigurada en beneficio de oscuras empresas disfrazadas de caridad.

Pero, dado que Noé no levantará la cabeza, va siendo hora de que las escasas ONG y medios de comunicación respetables que quedan se atrevan a poner el grito en el cielo y denunciar abiertamente, por el bien de las víctimas y el de los principios humanitarios, el escándalo de la tapadera solidaria.

Dejémonos de hipocresías. El Arca de Zoé no es una oveja negra en el rebaño, porque estamos ante un rebaño de ovejas negras que crece sin control desde hace décadas y en el que quedan pocas ovejas blancas. En los últimos años, al abrigo del aura de santidad, y la correspondiente impunidad que conlleva, ha proliferado en el planeta una legión de ONG incompetentes y ficticias. En el mejor de los casos, éstas se dedican a enriquecerse abusando de la candidez de la gente o a hacer proyectos inocuos. En el peor, la etiqueta benévola oculta redes de pederastia, financiación de grupos extremistas, evasión fiscal, tráfico de armas, drogas u órganos, proselitismo religioso...

Todos contribuimos a la degradación sin remedio de la solidaridad. Las corporativistas ONG, que saben de estos abusos desde hace mucho tiempo pero callan. Los políticos, con sus manipulaciones interesadas de los impulsos caritativos de los votantes. Los ejércitos occidentales, con España en cabeza, que han prostituido los principios humanitarios transformando a sus soldados en cooperantes armados que curan hoy a los mismos a los que bombardean mañana. Los medios de comunicación, que ya ni investigan, ni analizan sino que dejan que las noticias vengan a ellos en vez de ir ellos a las noticias. Y nuestra desidia moral, que hace que cubramos nuestro cupo compasivo con una donación mensual a una ONG sin preocuparnos de a qué se dedica.

En el fondo, lo escandaloso es que salgan tan pocos escándalos a luz. Aunque, a decir verdad, tampoco ello iba a cambiar mucho las cosas. Hoy Noé estaría feliz porque tenemos las cabezas levantadas, pero el escándalo Zoé terminará pronto y entonces las bajaremos... hasta el próximo escándalo.

J. RAICH, autor del libro ´El espejismo humanitario´, editorial Debate www. jordi-raich. com