"España es cada vez más sectaria"

Tengo 47 años: con los años ganas seguridad y pierdes frescura. Nací en Buenos Aires: mi padre era un ingeniero escocés. Mi pareja y mis dos hijos son catalanes. Soy atea también en política: no creo si no lo compruebo. He sido ponente de apertura del Barcelona Meeting Point

Explíqueme la crisis de las hipotecas subprime como si yo tuviera diez añitos.

Durante el boom inmobiliario los bancos estadounidenses animaron a pedir hipotecas incluso a personas que no podrían pagarlas...

Y ahora esos hipotecados no pagan.

No eran pagadores fiables, pero les convencieron con ofertas como "no pague intereses el primer año", pero después del año llegó la mensualidad de verdad y no pudieron pagar.

¿Y en España los bancos no dieron hipotecas igual de arriesgadas?

Mis datos y mi memoria dicen que sí dieron.

La doctrina oficial es que el Banco de España lo impidió con su disciplina crediticia.

Mi deber como periodista es informarme y lo he hecho: antes los bancos y cajas me daban datos con las hipotecas claramente desglosadas y hoy me los niegan. Me temo que los bancos españoles sí que dieron ese tipo de créditos y pronto veremos que no se devuelven.

La morosidad aún se mantiene baja.

Sólo de momento, pero esas hipotecas a cuarenta años, o en condiciones muy favorables los primeros años, que se concedieron a mileuristas y a otros grupos con empleos poco estables acabarán - más pronto que tarde- por convertirse en impagados. Y habrá crisis.

Al menos más tarde que en EE. UU.

La diferencia es que los bancos estadounidenses traspasaron la deuda o la vendieron al mercado secundario - a otras entidades financieras- y, en cambio, en España, esa deuda se la han quedado los propios bancos y cajas. Cuando aflore en sus balances y se multipliquen los impagados y la morosidad, entonces comprobarán que España no es una isla.

Les ha amargado usted la tarde a los constructores del Barcelona Meeting Point.

Mi trabajo no es ser complaciente, sino explicar lo que he investigado, y mis datos apuntan a que este país, sus bancos y su sistema financiero van a sufrir la crisis hipotecaria igual que Estados Unidos e Irlanda, aunque tal vez con un ligero retraso.

¿Cómo se especializó en economía?

Me gradué en Oxford en Política, Filosofía y Economía, y luego me especialicé preguntando: he hecho muchas preguntas. Primero en Reuters y después en el Financial Times, que es un diario económico, pero también de información general.

¿Algún obstáculo extra por ser mujer?

Yo jamás he experimentado ninguna discriminación por ser mujer periodista. En mi periódico hay tantas subdirectoras como subdirectores y relativa paridad en los altos cargos.

Cuénteme batallitas de reportera.

Durante dos años cubrí toda el África negra para el Financial Times con mi maleta a cuestas. La primera lección me la dio una mujer con sida en Uganda: había logrado montar una tiendecita con un microcrédito. No comprendí que se agachara por respeto al entrar en una choza donde había un hombre...

¿Le afeó su sumisión?

No, fui sutil. Cuando me despedía, aquella mujer enferma me pidió que esperara un momento y se fue a buscar dos aguacates para regalármelos, con una sonrisa. Me sentí fatal: yo iba a África a sacar y sacar, sin dar nada a cambio.

Daba información para todos.

Eran personas, no material periodístico. Otro día en Somalia un avión belga me salvó de quedarme tirada toda la Navidad en una pequeña aldea. Lo vi aterrizar en la llanura y corrí y corrí como una posesa hasta que lo pillé.

El que no corre no vuela.

El periodismo enseña a confiar en los demás. Desde pequeños nos educan para desconfiar de todos, pero, cuando te abres al mundo y a los otros para poder explicarlo, descubres que eran maravillosos y también te das cuenta de que lo peor a menudo está sólo en ti.

Buena lección.

También recuerdo que escribí y leí una crónica para el servicio mundial de la BBC desde Chile... Y recibí una carta dirigida a la radio de quienes habían sido padrinos de la boda de mis padres hacía 30 años en Argentina... No subestimes nunca el poder de la radio.

Ni de la amistad.

En España llevo ya ocho años y sin duda la noticia que más me ha afectado fue el 11-M.

¿Por qué?

Yo ya tenía familia, por cierto con un catalán, y al ser ya madre de dos hijos pude vivir como propia la tragedia de quienes los habían perdido en sólo unos segundos en unos trenes.

¿Antes no le hubiera afectado tanto?

Cuando iba por el mundo sola, por mi cuenta, no lo hubiera sentido igual. Otra cosa que me afectó fue la manipulación del gobierno.

Tal vez no fue usted la única.

En España no son conscientes aún del daño a su crédito internacional que causó aquella mentira. Aún me encuentro líderes europeos que se quejan del intento de encubrimiento que hizo Madrid de un terrorismo que les amenazaba también a ellos. Aquel atentado no era sólo un problema español y sin embargo el gobierno lo gestionó como si lo fuera.

¿En qué ha cambiado España estos años?

Se ha vuelto muy sectaria. No lo era tanto cuando llegué. Hoy se trabaja - también los periodistas: queramos o no- a favor de un partido o en contra de otro. La eficiencia ya no es lo importante y ni se concibe ni se te perdona el afán de independencia. Siempre creen que estás con ellos o contra ellos. Eso no es bueno ni para el periodismo ni para la información ni para la verdad.

Los bancos y el bus

Leslie amargó ayer el café a los constructores en BMP: la crisis hipotecaria - sostiene- llegará a España y, encima, al estar en el euro, no podremos devaluar y sufriremos un largo periodo de vacas flacas. Pueden disentir, pero Leslie no se corta un pelo: además critica las intervenciones de Nin y Sáenz, dos pesos pesados de la banca. De paso, les recuerda que los bancos ya no le facilitan a su diario los datos desagregados de las hipotecas. Algunos contraatacan denostando su sentido de superioridad anglosajón (patronizing, que dirían ellos) al enjuiciar nuestro sistema, pero Leslie tiene entonces otro problema más urgente: le llaman al móvil porque su hijo de cuatro años no quiere subir al autobús.