La Coctelera

Reggio

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7 Noviembre 2007

Un país de pandereta, de Manuel Milian Mestre en El Mundo de Cataluña

PRISMA

¿Es este un país de pandereta? Si se atiende a la política, sin lugar a dudas. De pandereta son también buena parte de los políticos catalanes, que se encaman con unos sueños tan oníricos como esa independencia que persigue la camada de Carod-Rovira y Puigcercós y la competencia de CiU, que encarnan Mas, Felip Puig y Oriol Pujol. Tres buenas gentes, a las que considero amigos, pero proclives a la tentación totalitaria del nacionalismo radical. Tal vez el efecto competencia estimula el hervor, como le sucedía a Ulises con el canto de las sirenas, cuya atracción sólo podía neutralizar atado al palo mayor de su nave.

La España y la Cataluña de la pandereta no salen de sus pesadillas.El gasto público se desborda como la inflación; el presupuesto catalán rozando los seis billones de las pesetas de siempre, la mitad volcado en inversión social, mientras las carreteras se encogen, los trenes no funcionan, las melonadas carodianas nos inundan de vacuidades y viajes ridículos o Fráncfort a la catalana. Y entretanto, ¿qué hacemos con la delincuencia? ¿Adónde vamos con las mafias que aterrorizan a viejos jubilados en las urbanizaciones costeras? No sé si alguien entre los gobernantes y políticos estará pensando en la ley, pero si ustedes hablan con oficiales de la DEA o expertos en drogas les dirán que Cataluña y España se están inundando de narcotraficantes y negociantes de esos géneros, que nuestra juventud consume para su desdicha.

Hay tanta inmoralidad, tanta ley en paños menores, que todos ellos se convocan en tropel para delinquir en nuestros predios.Dicen: «Aquí las penas son de risa». Efecto llamada de lo más selecto de esta plaga universal de maleantes. Si en la nación grande o en la chica acudes a la policía, oirás lo mismo: «Es inútil denunciarlos, porque los jueces aplican las leyes, simplemente».A decir verdad unas leyes de pacotilla y casi sin penas. ¿Quiénes son los culpables sino los legisladores de pandereta que elegimos los ciudadanos? Sería saludable esta reflexión en la ciudadanía: quienes nos gobiernan de pena no deberían ser revalidados. Quienes fabrican estos bodrios de leyes deberían ser excluidos de los parlamentos de cualquier identidad. Parco ánimo le restará al ciudadano para acudir al voto, salvo que su indignación le lleve al castigo. Las tropelías del AVE, las orfandades de Cercanías, las carencias de la energía, las desdichas de los hospitales, las estafas de los seudoemigrantes que se domicilian desde sus pueblos de Marruecos en nuestros ayuntamientos, las picarescas a la Seguridad Social, etc., etc. ¡Pero de todo ello no se habla! No es correcto hacerlo, a menos que uno se arriesgue al calificativo de xenófobo. Menuda trampa para cobardes

¿Somos valientes defendiendo a los tripulantes del avión retenido en el Chad por ese dictador Idris Deby? ¿Hay que tragarse la sentencia del 11-M, la carencia de autores intelectuales, y que todo fue debido a una banda de delincuentillos enamorados de la sharia o de la yihad en minúscula? Los 192 muertos son innegables, y también los 1.500 heridos. ¿Y? Me parecen suaves las penas y demasiados también los interrogantes que han asombrado a USA y a la prensa internacional a causa de la autoría. ¿También Chad le va a dar una lección al ridículo país de pandereta?

© Mundinteractivos, S.A.

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Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

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