Moratinos defiende la «plena coordinación» con Francia en las gestiones para liberar a la tripulación

Al mismo tiempo que Nicolas Sarkozy tocaba tierra en Chad para convertirse en héroe libertador de las azafatas españolas retenidas en el país africano -con golpe de efecto incluido al hacer escala en Madrid para depositarlas sanas y salvas antes de remontar vuelo con destino a París-, Exteriores se esforzaba en poner de relieve un papel oscurecido por la alargada sombra del líder francés.

Miguel Angel Moratinos trató de arrebatar un poco de protagonismo al omnipresente Sarko y desmentir la sensación de que la diplomacia española no estaba haciendo «nada», tal y como había acusado 24 horas antes una de las auxiliares de vuelo arrestadas en el país africano por complicidad en la evacuación ilegal de un centenar de niños proyectada por los miembros de la ONG francesa El Arca de Zoé.

Oriol Comabella, director general de Girjet -la compañía propietaria del avión en el que la organización dirigida por Eric Breteau pretendía trasladar a los menores- ratificaba horas antes las críticas por la falta de información sobre las gestiones para obtener la liberación de los tripulantes. «Se ha impuesto el silencio», indicó, «sólo sabemos que siguen las negociaciones, pero no nos han comentado nada que pueda representar algún tipo de novedad», dijo.

En torno a las dos de la tarde, sin embargo, el ministro de Exteriores daba cuenta en Madrid del éxito de la misión francesa y señalaba que «desde la detención el Gobierno se puso en activa actuación consular, diplomática y política para lograr la protección de los ciudadanos españoles», haciendo hincapié en el desplazamiento de personal diplomático a la zona.

Moratinos aseguró haber trabajado en «plena coordinación con Francia, que es el país con un historial más amplio de relaciones con Chad».

Igualmente destacó la colaboración con las autoridades del país africano, con cuyo ministro de Exteriores dijo haber hablado hasta cuatro veces. El responsable de la compañía Girjet criticaba, en cambio, que el Gobierno de Chad hubiera «cortado el vínculo con el cónsul español», considerando ese gesto «no muy correcto».

La ex colonia y su antigua metrópoli no fueron las únicas teclas diplomáticas tocadas por el Gobierno español para rescatar a las azafatas, según el ministro: «Hemos hecho gestiones con actores regionales que podían influir [en la crisis], como el secretario general de la Liga Arabe, la Unión Africana o la autoridades libias, marroquíes o de cualquier otro país con relaciones con Chad».

El jefe de la diplomacia española -que calificó de «inaceptable» el tráfico de niños, pero insistió en la «presunción de inocencia» de los tripulantes- insistió en que su departamento seguiría trabajando desde el punto de vista político y diplomático para conseguir la inmediata liberación de los otros tres detenidos: el comandante del avión de Girjet, Agustín Rey; el copiloto, Sergio Muñoz, y el auxiliar de vuelo, Daniel González.

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