04/11/2007 - 12:00 h

Este artículo firmado por el lider del colectivo de los Despedidos de Duro Felguera, Manuel Sánchez Terán, se publica para contribuir a explicar la posición de este grupo, expresada en este documento que se distribuyó el viernes delante del Cine Felgueroso de Sama de Langreo, ante los apoyos que recibe por parte de ciertos sectores progresistas Lucinda Torre, convertida en joven promesa del cine asturiano, por obra y gracia de los materiales que le proporcionaron los miembros de este colectivo. Las fotografías aquí reproducidas son una pequeña parte del patrimonio histórico de este grupo, que en su momento entregaron a Lucinda Torre [ECTV].

Como si de a ciegas se tratase, una serie de paradojas se dieron cita con la historia, el dos de noviembre de dos mil siete , a las veinte horas, en Sama de Langreo.

Cada día que pasa, resulta más y más necesaria la observación detallada de lo que acontece en nuestro entorno. Época ésta, en que la información está siendo forzada a prostituirse –mundo de mercadeo, seducción, pasiones y engaño el de la prostitución- por ello, se me antoja imprescindible disfrutar independiente y apasionadamente de la realidad, sin condicionamiento y temor alguno. Solo la verdad nos hará libres.

Los regimenes sean dictatoriales o seudodemocráticos tienen, al menos, una miseria de fondo en común, un afán obsesivo por perpetuarse en el tiempo. Un deseo fundamental, de eso mal llamado “memoria histórica”, es borrar la huella del dictador y que en su lugar aparezca, indeleble, la huella rescrita del régimen hoy dominante. El fondo del asunto, lo han demostrado, les resulta secundario.

Prueba de ello en Asturias, es lo que está sucediendo con La Universidad Laboral de Gijón y con lo que ha sucedido con el cine Felgueroso de Sama. Éste último ha sido remodelado y en él ha sido presentada en Langreo la película Resistencia, película que “siendo de nuestra historia, no es nuestra historia”. Paradojas del edificio y paradojas de las memorias históricas.

Fundamentalmente nosotros queríamos un documental, que reflejara la verdad con todas las consecuencias, el fondo del asunto, enmarcado en una época, las fechas, los responsables de cada momento, las siglas que representaban, todo lo que se hizo, como cuando, donde y porqué. Con valentía y sin censuras. Acordamos con Lucinda Torre, de palabra, toda una serie de cosas. Nos engañó, nunca pensé, hasta que se materializó el engaño, que una chica hija de un despedido, que se aproximó a nosotros como alguien que, aseguró haber quedado marcada por todo aquello, que decía tener ante todo compromiso social, que era muy crítica con la política neoliberal que se hace en España y……bla, bla,bla. Además de incumplir lo pactado y quedarse con algún documento original, vendería la historia por dieciséis millones de las antiguas pesetas, a nuestras espaldas sin contar para nada con nosotros.

El cambio de Lucinda, a todos los niveles, ha sido espectacular, en lo que dice, como se comporta, incluso su imagen. Hoy, tras Resistencia, tiene productora, es una directora de cine con película premiada y se aprecia el gran apoyo que tiene por parte del partido que gobierna, PSOE.

Precisamente, el PSOE, es el que más responsabilidades tuvo en nuestro conflicto. Él gobernaba en España y en Asturias, cuando se origina el conflicto y se nos despide, del PSOE eran todos los responsables políticos, Presidentes estatal y autonómico, ministro de trabajo y hasta la Consejera de Industria que se inventó Eurometals –Duromocho- con el que poder crear artificialmente el expediente de extinción de contratos, el PSOE y sus responsables, tras propiciar el invento del expediente, aprobaron los despidos, nos utilizaron como probeta del despido libre colectivo, nos utilizaron para intentar cambiar la ley de libertad sindical y cuando vieron que no nos dejábamos, entonces nos mandaron 3.000 antidisturbios que se ensañaron con nosotros, para dar una solución policial a un conflicto laboral inventado, en gran parte por ellos.

Una probeta, para la gran reforma laboral de Felipe Gonzalez en el año 93. Todo esto y mucho más está ninguneado o adulterado sutilmente en la película.

La tendenciosidad política, de la película, evidencia que el régimen actual se cuida de rescribir la historia a su antojo y medida. Que como cualquier régimen que se precie tiene sus voceros, en éste caso cineasta, que a buen seguro medrará y probablemente con intención de convertirse en estrella de eso que empiezan a llamar “academia del cine asturiano”. Langreo de cine, Gijón de cine, festival de cine de Gijón, y lo que está en marcha, de momento lo inician con películas, documentales, no se sabe muy bien, pues lo llaman unas veces de una manera y otras de la otra, en realidad un híbrido ideal para dos cosas. Vender cine “social de compromiso” cuando dicen película y a la vez reescribir la historia de una época cuando lo barnizan de rigor al llamarlo documental. Curiosa época la nuestra, en la que decir reindustrialización era decir cierre y decir reconversión era decir despidos. Una época ocultada con intención, puesto que el PSOE y los sindicatos U.G.T. y CC.OO. son los máximos responsables de lo sucedido en materia social y laboral. Nunca la derecha habría podido acometer tal recorte en esas materias, dado el nivel alcanzado con la reglamentación laboral y conciencia social de los trabajadores.

Nuestra historia, por el momento en que se produce y por su duración prolongada en el tiempo –más de diez años, 90 en adelante- encierra muchas claves, es un prisma ideal para conocer y entender aquella época, tenemos mucha documentación que la acredita. Esos son los motivos por lo cuales han intentado adueñarse de ella y contarla como les interesaba. Han reinventado la realidad, presentando una historia que oculta los fundamentos y elude las responsabilidades.

En Sama, ante el cine Felgueroso fuimos testigos, una vez más, de una cita de paradojas en la historia. Desde el lugar de siempre, el de los despedidos, en la parte marginal de la calle, y no porque nos guste, si no porque la realidad no ha cambiado. Mientras, dentro, al abrigo, alguien presumía –eso si con suaves palabras y sin que se note- de ser la dueña de nuestra historia para contarla y para convencernos a nosotros mismos de cómo fue por si no nos hemos enterado –evita hablar de la rentabilidad claro está- y cuenta como le habíamos abierto el corazón y..., que éramos unos vencedores.

Además de la gran manipulación, se vendía “esperanza rosa” e “ilusiones de ensueño”, en y para una comarca que fue la autentica protagonista de la historia, y que es consciente del incierto futuro que tiene por delante.