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El postromántico inglés sir Thomas de Quincey, autor Del asesinato considerado como una de las bellas artes, fundó una asociación para el fomento del vicio y el combate de la virtud, que deparó a sus socios grandes satisfacciones. Pero si se le hubiera visto saliendo, cargado de opio que era lo que solía, de tan distinguido club, ningún periodista podría publicar sus pasos porque a su víctima le ampararía el derecho a la intimidad y la propia imagen que deberían prevalecer sobre los derechos de información y expresión. Todo varón debería estar protegido por un velo de un kilómetro hasta la casa de lenocinio de la que ha salido.
Cayetano Martínez de Irujo, andando en malos pasos con la modelo Mar Flores y a patadas con la prensa del corazón, pidió socorro al gran Luis María Anson, amigo de la familia, para lidiar su corrida. Siguiendo el buen consejo dio una rueda de prensa y, sereno, satisfizo el morbo de mi gremio logrando una efímera paz. Ahora, recién separado y con hijos, los paparazzi le han encontrado a la salida de un local de intercambio de parejas y al ingenuo le han grabado corriendo como alma que lleva el diablo. ¡Alma de Dios!; si te pillan en el lugar inadecuado hay que encender un puro con pulso firme y preguntar chulescamente «¡Qué pasa!».
El manual de corazones alelados establece que no se ha de vender una exclusiva ni a Hola, esa revista que presume de gran mundo y cuenta chismes de gentecillas menestrales. Si es obligado conceder una entrevista proceder con tácticas de contrainterrogatorio: hablar compulsivamente de todo, hasta por los codos deshilachados, menos de lo que realmente interesa, encerrado mentalmente en un anillo hermético protector. Ante la persecución ni una palabra y sonrisa entreabierta y paso corto, que no te vean tenso y acelerado. Fingir hablar por teléfono es ineficaz. Isabel Preysler mantiene una sonrisa helada que no es atractiva sino que repele como el aceite al agua; baja un telón ante el intruso. Aparte de por razones cívicas, no agredir jamás a quien allana nuestra intimidad porque ese es el honor de los paparazzi que convierten en noticia esa aureola de falso martirio. No hablar con un periodista ni por correo y hacer vida normal como el miembro del club para el fomento del vicio.
¿Quién sabe nada de Ana Belén y Víctor Manuel, ejemplo de privacidad? Apenas que su hija ha debutado como actriz. Al proteico y muy publicitado Santiago Segura han tardado ocho meses en descubrirle un embarazo con la maquilladora. Pocos saben si Alfonso Guerra vive sólo o acompañado, y qué fue de Pelopincho y Alma. La clase política parece blindada ante los barrenderos de la información, y eso que en las Cortes hay enredos rosas hasta entre partidos enfrentados. Las ciencias, las artes y las letras son un erial en el que por incultura no pastan los del corazón. Luego está la cobardía; nadie le levanta una historia a Emilio Botín o a Plácido Arango.
Ultima recomendación: jamás aceptes el chantaje periodístico dando una entrevista a cambio de que no se publiquen unas fotos. Eres rehén.
© Mundinteractivos, S.A.

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