PRISMA

Second Life es el mundo virtual de Internet donde el que no tiene su propio personaje es un don nadie, como yo, que no lo tengo.Lo que allí sucede no ocurre en la realidad pero sus habitantes lo viven como si así fuera. El que se conecta a ese mundo tridimensional puede cambiar a su antojo la historia mientras forme parte de ella.

¡Felicitats Cataluña! Ya podemos decir que hemos alcanzado la categoría de Comunidad Second Life. Si con el Gobierno de Convergència i Unió vivimos una «nació de Centre Cívic» al menos el reparto del poder se quedaba en distintas manos entre Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno central. Eso aportaba la dosis necesaria de inconformismo para que todo funcionara mal que bien. La actual acumulación de cargos, presupuestos y poder en manos de unos pocos, tras el invento de los pactos tripartitos, hace que la dictadura de la democracia nos maneje a su antojo. Ni hay autocrítica, ni se cuestiona nada. Al igual que si Rajoy, Acebes y Zaplana organizaran la política municipal, autonómica y central del país (quizá con estos tres sería incluso peor). ¿Dónde esta el Defensor del Pueblo o el Síndic de Greuges en la crisis de las eléctricas, el AVE o el Carmelo? Tan sólo por comentar algún caso trivial para el Gobierno y primordial para los catalanes: Endesa anunciaba el viernes que todos los usuarios afectados por el corte de luz que dejó a oscuras Barcelona el pasado julio habían cobrado sus indemnizaciones. Fue decirlo y recibir decenas de llamadas en los medios de comunicación de clientes de Endesa desesperados porque no les atienden sus quejas y esperando cobrar su indemnización, no superior a 300 euros. Mientras tanto Ernest Benach, president del Parlament, lejos de atenderles, circulaba en su coche oficial a 150 kilómetros por hora por el carril bus de la C-31 para llegar a tiempo a una sesión plenaria, y los turismos que le seguían eran multados por los Mossos, él no. Según dice, tenía un importante cometido que atender y por razones de seguridad podía saltarse la cola. Entendemos el problema de seguridad que le hizo huir a toda carrera: si le pillan los conductores atrapados que le vieron colarse hubiese tenido serios problemas. En este mundo virtual que es Cataluña, el que dirige está para servir a su partido en primer lugar, al líder de su grupo en segundo y, si le queda tiempo, al ciudadano. El profesional válido está en la empresa privada y el que quiere llegar sin tanto esfuerzo al éxito sigue la carrera política.

«Tengo un primo» que un día sacó cuentas de cuál era la manera más rápida de conseguir dinero sin dar dar palo al agua. La solución fue clara: hacerse concejal. Primero se busca el municipio adecuado en el que algún partido mayoritario tenga vacante de puestos que nadie quiere cubrir, por ejemplo ser concejal de derechas en un pueblo de Girona. Una vez se presenta uno a las elecciones sólo necesita asegurarse su propio escaño. Es fácil con unos pocos votos cautivos o comprados. Una vez se llega a concejal, la política de pactos hace el resto y usted puede ser alcalde si se lo propone en pocos meses. A malas se quedará de concejal y manejará presupuestos millonarios y posibles comisiones sustanciosas.El sueño de mi primo es llegar a ser concejal de urbanismo de un municipio de la costa para asegurar su futuro, el de sus hijos y sus nietos. En Cataluña Second Life todo es posible.

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