El Musel y la cruda realidad de la vida

El pasado 22 de octubre, el anterior presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón y actual secretario general de Transportes del Ministerio de Fomento, Luis Fernando Palao Taboada, que a su vez sucedió en el cargo a Miguel Ángel Pesquera, admitía que la obra de El Musel tenía encima un sobrecoste asombroso, que según sus palabras podría ser del 40%.Al día siguiente, 23 de octubre, tras la última reunión del consejo de administración de la Autoridad Portuaria, el ingeniero responsable de las obras, José Luis Díaz Rato –que según afirma La Nueva España compatibiliza Explanada de Aboño gestionada por Oligsasu labor como director de la Autoridad Portuaria, con la de director de la obra-, aceptaba, tras las declaraciones de Palao Taboada, que la desviación presupuestaria puede llegar a unos 230 millones de euros, con lo que el presupuesto para construir el superpuerto se acercaría ya a los 810 millones de euros (más de 132.600 millones de las antiguas pesetas), frente a los 580 que se presupuestaron cuando se produjo la adjudicación del proyecto.

El diario La Nueva España, único que tiró del asunto, anunciaba el domingo 28, que alguna de las “sociedades vinculadas a la unión temporal de empresas (UTE) que realiza las obras de ampliación de El Musel están valorando la posibilidad de ofrecerse como avalistas para nuevos créditos que necesite la gran obra del superpuerto gijonés”, para añadir a continuación este notable considerando: “más que en el desarrollo de la obra civil, el interés de las grandes constructoras se fija en la importancia estratégica de las instalaciones portuarias asturianas, consideradas clave por las eléctricas ante el porvenir del carbón térmico. De ahí que los avales del superpuerto se puedan incluir como «adelanto» de una futura privatización de la gestión de muelles y terminales en el nuevo Musel”.

Añadía este periódico, de manera muy significativa, que “Dragados y Drace, que encabezan la unión que ejecuta el superpuerto, pertenecen a ACS, primer grupo de construcción de España, que lidera Florentino Pérez. La comisión ejecutiva del grupo ACS, con el propio Florentino Pérez Florentino Pérez visita El Musel unos días antes de que Palao anuncie el al frente, realizó un recorrido por las obras de El Musel el pasado ocho de octubre. Esta visita se produjo una semana antes de que el secretario de Estado de Transportes del Ministerio de Fomento, Fernando Palao, anunciase en Gijón que se estaba negociando con los contratistas de la ampliación una desviación presupuestaria”.

El Musel, desgraciadamente para Asturias, y afortunadamente para quienes tienen la fortuna de ser afortunados con el estado de cosas en el que vivimos, tiene una instalación con nombre en inglés, que determina la totalidad del puerto, puesto que su actividad como terminal de graneles, ha impedido e impedirá su desarrollo en mercancías limpias, como los coches, contenedores, alimentación, pasajeros y otras, que generan gran valor añadido allí donde se desarrollan, y especialmente en eso que se ha dado en llamar el hinterland, el territorio que está detrás de él y normalmente se beneficia de su actividad.

Esta instalación es el European Bulk Handling Installation, S.A. (E.B.H.I.S.A.), que así se llama dicha terminal de graneles, que fue constituida el 27 de Febrero de 1991 como una corporación pública con la participación de capital privado, en la que su mayor accionista de momento –parece que se pretende que esto cambie- es la Autoridad Portuaria de Gijón, pero tiene otros accionistas, como Arcelor-Mittal, que dispone del 11,2 por ciento; Oligsa, que posee el 10 por ciento desde que Miguel Ángel Pesquera, a la sazón presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón autorizase su venta en el año 2003- o Cementos de Tudela Veguín y HC Energía, ambas con el cinco por ciento. La sociedad Oligsa, titular de la explanada de carbones de Aboño, formada a su vez por Suardíaz, Alvargonzález, FCC y Duro Felguera, obtuvo ese 10% de EBHISA en oscuras condiciones que motivaron en su día una demanda de Puertos del Estado contra El Musel por haberles ocultado el intercambio de acciones, y Miguel Ángel Pesquera, que fue inmediatamente sustituido por Fernando Palao, que es quien ahora desde el ministerio anuncia el “sobrecoste”, resultó premiado a su vez con la consejería de Industria del Gobierno de Cantabria, poltrona en la que ahora fue sustituido por Javier del Olmo, que fue el que le nombró a él en la Autoridad Portuaria cuando era director general de Transportes del Principado de Asturias.

¿Aqué suena este baile de nombres, vinculados a los puertos que van y vienen y no se detienen?

Así pues, y en contra de lo que podía suponerse desde un principio, el desfase que se produce dos años después de la adjudicación de las obras de ampliación del Puerto del Musel, gestionada por el sucesor al frente de la entidad de Fernando Palao, Fernando Menéndez Rexach, en febrero del año 2005, no tiene en absoluto el aspecto de tratarse de una sorpresa, como así se presentó, sino que desgraciadamente tiene más bien toda la pinta de responder a un plan preconcebido para que ahora, EBHISA, El Muselel futuro de esta infraestructura de comunicaciones, transporte y comercio, aparezca hipotecado hasta unos niveles inabordables para la administración pública, y en manos de las grandes empresas contratistas que ejecutan la obra, sin duda interesadas en quedarse con la titularidad de la gestión de unas instalaciones desde las que se va a condicionar el futuro de Asturias como comunidad excedentaria en energía eléctrica, puerto de arribada de los grandes buques graneleros y metaneros, que alimentarán de gas y carbón las plantas de ciclo combinado y las térmicas de carbón de un hinterland que quedará definitivamente condenado a dedicarse al mantenimiento de una actividad energética, sucia, contaminante, hostil para el medio ambiente y destructiva del paisaje.

Decía La Nueva España en su información del domingo, con loable claridad, que “es conocido el interés del grupo de Florentino Pérez por la gestión de la terminal de graneles sólidos de El Musel, que sustituirá a la actual Ebhisa y de la que por ahora la Autoridad Portuaria es su máximo accionista”. ¿Conocido de quien? ¡Ya empezamos! ¡Cómo que es conocido! Lo sabrán los que lo sabían, los cuatro que lo sabían y que enredan con estas cosas, pero los ciudadanos asturianos ni lo sabían ni lo saben, porque nadie lo ha dicho, sino que se va colando la especie de manera paulatina, hasta que se considere un hecho irreversible, un destino trágico, fatal, que se abate sobre la Asturias desindustrializada, inane, paralítica y dormida, destinada a convertirse en última estación de una industria que no quiere nadie…

Por cierto, Acciona Rail, compañía ferroviaria privada que preside José Manuel Entrecanales, y Constru-Rail, compañía del grupo del propio Florentino Pérez, sacan a diario varios trenes carboneros de Gijón a León -en lo que han sido las primeras privatizaciones de la historia del ferrocarril en España, que sin duda tienen un gran impacto en las limitaciones de nuestra red ferroviaria, de la que ahora ya sabemos más. Poer ejemplo, ya sabemos por qué no podemos tener un AVE con un corredor troncal, sino un tren de altas prestaciones que sea compatible con el transporte de mercancías y pasajeros, lo que sin duda impide que Asturias se incorpore a las velocidades medias europeas para los pasajeros, distanciándonos un poco más del desarrollo, y convirtiendo en un despilfarro de proporciones difícilmente calculables la obra histórica de la Variante de Pajares.

Publicado como Editorial en ElComentarioTV