DESDE EL PARQUET

El mercado empieza a concienciarse de que la crisis del crédito se podrá digerir de forma ordenada, y por ello, en los últimos anuncios de resultados, las cotizaciones de bancos no han caído mucho, sino que lo han hecho en pequeña medida, lo cual indica que la racionalidad empieza a instaurarse en el mercado

En las últimas semanas estamos asistiendo a una clarificación parcial de la situación de la crisis hipotecaria, porque algunos números concretos empiezan a ser ya públicos. Quizás la más sonada es la de Merrill Lynch, el gran banco de inversión estadounidense, que ha declarado que deberá dotar unos 8.000 millones de dólares (unos 5.700 millones de euros) como provisión de potenciales pérdidas por la crisis hipotecaria y crediticia. Parece una cifra enorme, y de hecho lo es, pero es que Merrill Lynch vale en el mercado unos 55.000 millones de dólares (unos 39.000 millones de euros) y gana cada año unos 6.000, con lo que la provisión es del 15% del valor de la empresa, y representa más o menos un año de beneficios. Cierto: no es agradable reconocer estas pérdidas. Pero no saquemos las cosas de quicio, que la cifra, si bien relevante, no es tan grande si la comparamos con el tamaño de la empresa.

Más liviano en términos relativos es el problema de Citigroup, que recientemente anunció cerca de 6.000 millones de dólares (unos 4.200 millones de euros) por pérdidas debidas a la situación de los mercados: de nuevo la cifra es enorme, pero es que Citi vale en mercado unos 200.000 millones (unos 143.000 millones de euros), con lo que la pérdida mencionada es del orden del 3% del valor del banco, y el orden de un 25% del beneficio de un año. Lo mismo se puede decir de UBS (Union de Banques Suisses) y Deutsche Bank, con provisiones a causa de la crisis hipotecaria que están rondando el 4% de sus capitalizaciones. De nuevo: no es agradable, pero tampoco muy grave.

Y, de hecho, el mercado empieza a concienciarse de que la crisis del mercado de crédito se podrá digerir de forma ordenada, y por ello, en los últimos anuncios de resultados mencionados, las cotizaciones de los bancos no han caído mucho, sino que lo han hecho en pequeña medida, lo cual indica que la racionalidad está empezando a instaurarse en el mercado. Por ejemplo, el día en que Merrill anunció las provisiones de 8.000 millones de dólares (unos 5.700 millones de euros) su valor en bolsa cayó en unos 3.000, menos de la mitad de la provisión anunciada, lo cual indica cierto sosiego en el mercado. Dicho esto, es probable - incluso seguro- que la crisis aún no haya mostrado todas las heridas del sistema, y que queden aún dos o tres trimestres de anuncios de malos resultados. Pero no serán mucho peores que lo que ya se han visto, y, pasado ese periodo, los grandes bancos siguen siendo máquinas de ganar dinero, y además no están caros en bolsa, con lo que poco más pueden caer.

Ni que decir tiene que por el camino habrá otros sustos tipo Northern Rock (el gran banco inglés que ha tenido que ser rescatado por el Banco Central porque se quedaba sin liquidez para atender el rescate de depósitos). Incluso un monstruo enorme como Citibank está planteándose vías alternativas de financiación. Hasta en España es posible que alguna entidad pueda tener problemas. Pero no parece que vaya a llegar el agua al río. Los bancos centrales están financiando ampliamente al sistema y apoyando a los que están particularmente débiles, por lo que parece muy probable que esta crisis se supere con cierta dignidad.

ASEGURADORAS

Por el camino, el mal tono del sector financiero ha hecho que sus cotizaciones caigan, sin que el mercado discrimine mucho entre unas y otras entidades. Han caído los bancos, pero también las aseguradoras (a pesar de que no conceden créditos y por tanto están muy poco afectadas por la crisis actual), y si bien últimamente han recuperado algo del terreno perdido, aún están baratas en general. Hace algunas semanas mencionábamos el caso de Mapfre, claramente atractiva, y que desde entonces ha subido algo, si bien aún está barata, aunque ya menos.

Pero existen otras opciones interesantes, como por ejemplo Swiss Re, la gran aseguradora suiza, que cotiza con un Per (ratio entre precio y beneficio) de menos de 8 veces y tiene unas perspectivas bastante sólidas. Y otras empresas del ramo, como las alemanas Munich Re y Allianz, o la francesa Scor, no están caras, con Pers algo superiores a 8. Empresas sólidas y poco afectadas por la crisis hipotecaria, que bien podrían tener un cierto peso dentro de la típica cartera de bonos y fondos. El que no le tenga mucho miedo a la crisis hipotecaria y crediticia puede considerar a Fortis o ING, apuestas mixta de seguros y banca que no son caras, con Per de apenas 8 veces. Aunque tal como pinta, quizás mejor quedarse en las aseguradoras puras, a la espera de que pase el chaparrón crediticio.

FONDOS DE RENTA FIJA

La crisis hipotecaria ha afectado a los mercados de bonos, y donde las emisiones se hacían antes por ejemplo a Euribor más 0,3% ahora se hacen a Euribor más 0,8% o por ahí. Un fuerte incremento de la prima que los emisores han de pagar por sacarle dinero al mercado. En el lado bueno, una consecuencia es que los bonos corporativos rentan más. En el malo, hay minusvalías en el valor de mercado de los bonos emitidos con anterioridad: los bonos antiguos que sólo pagan por Euribor + 0,3% son poco atractivos (versus Euribor + 0,8%), y dejan de cotizar al 100%, pasando a hacerlo algo por debajo, normalmente entre el 95% y el 99%, niveles a los cuales el descuento con el que se compra compensa el menor cupón que tiene la emisión.

Este proceso de caída de cotizaciones de los bonos emitidos antiguamente ha hecho que algunos fondos de renta fija estén en pérdidas en lo que va de año, o al menos tengan ganancias míseras, porque si bien han ingresado los intereses de los bonos de su cartera, por contra han aguantado las minusvalías indicadas, y el efecto neto no es brillante. De ahí la sorpresa de muchos fondistas de renta fija, que apenas ganan nada en el año.

Por otra parte, así como en renta variable las cotizaciones de las acciones son claras y transparentes, en los fondos de renta fija no, porque hay tantos bonos (por cada empresa de la cual sólo existe una acción pueden haber varios bonos) que no hay precios para todos ellos, ya que muchos cotizan ocasionalmente. Esta falta de cotizaciones hace que los bonos a menudo tengan que valorarse con hipótesis de lo que sería su precio en el mercado en caso de comprarlos o venderlos. Si las hipótesis son conservadoras, no hay problema; pero si no lo son, puede haber alguna que otra minusvalía potencial que aún no se ha registrado.

¿Cómo saber qué fondos de renta fija han reconocido con holgura todas las pérdidas que había? Imposible saberlo con certeza. Pero los que en este año estén en pequeñas pérdidas o rentabilidades cuasi nulas probablemente hayan reconocido todas las pérdidas y se pueda entrar en ellos. Los que estén en positivo pueden haberlo conseguido por una gestión brillante, pero también cabe la posibilidad de que tengan aún alguna que otra (generalmente pequeña) minusvalía pendiente de registrar.

Walter Scherk. Socio director de Strategic Investment Advisors. Ingeniero industrial (Universitat Politècnica de Catalunya), MBA (Universidad de Harvard)