IDEAS Y DEBATES

"sólo un necio confunde valor con precio"

La idea fundamental de Keynes es que no conocemos ni podemos calcular lo que el futuro nos tiene reservado. En tales condiciones, el dinero proporciona una seguridad psicólogica frente a la incertidumbre", escribió Robert Skidelsky en una de sus biografías de John Maynard Keynes.

Pregunta: ¿Proporciona todavía seguridad el dinero cuando es tan barato y accesible? ¿Si los bancos lo prestan en grandes cantidades y a personas de dudosa solvencia? Estamos de acuerdo en que el acceso al dinero es esencial para que una economía prospere.

Pero la política de tipos bajos debe hacerse de una manera cauta. ¿Qué pasa cuando no es así? ¿Cuando se mantienen los tipos de interés insólitamente bajos durante un periodo de tiempo demasiado largo? ¿Cuando los bancos centrales inyectan liquidez en sus economías muy por encima de lo que sus capacidades productivas pueden aumentar? La respuesta es conocida: inflación. Si la masa monetaria crece muy por encima de lo que lo hace la producción, a la postre los precios se resienten. Objeción. ¿Por qué la masa monetaria ha aumentado el doble y, según los años, al triple que la producción, y en Europa y EE. UU. la inflación ha estado en niveles aceptables?

Pues porque ha habido inflación, pero de activos. Básicamente, bolsa e inmobiliario. Inyectar demasiada liquidez en cualquier sistema provoca burbujas, es decir, incrementos sostenidos e injustificados de los precios. Es cierto que los pisos han subido porque había demanda, pero no es menos cierto que buena parte del brutal aumento del metro cuadrado se debe a la especulación. Pido dinero a un banco al 3%, compro pisos y, gracias a que cada vez hay más dinero en la economía, lo revendo al cabo de un año con un 15% de beneficio. Negocio redondo. ¿Por qué pedir prestado sólo para adquirir un piso? Ahora pediré para invertir en diez pisos…

COMO LA FÍSICA

Pero la economía es parecida a la física. Las fuerzas se compensan y los excesos se pagan. Mientras la bolsa y el inmobiliario aumentaron, el IPC (claro, con los pisos fuera de su cálculo) se ha mantenido estable. Pero ahora que los mercados bursátiles e inmobiliarios están por las nubes, si los bancos centrales siguen insuflando dinero a la economía a estos ritmos, es más que probable que el IPC se resienta. Los recientes datos sobre incremento de la leche, los huevos, la carne, los cereales... apuntan a ello. Lo mismo con la inflación de materias primas. Podrá atribuirse esto a la demanda de cereales debido a los biocombustibles, al petróleo, cuyo precio afecta a casi todos los bienes de las economías, y otras excusas que les vienen de perlas a los políticos. Pero la realidad es que la política expansiva monetaria de los últimos años es de juzgado de guardia y que, si no se suben los tipos, la inflación puede estar a la vuelta de la esquina.

Ahora bien, ¿conseguirán el BCE y la Reserva Federal aumentarlos? Me temo que no está tan claro. Ya hemos visto lo que ha sucedido tras lo del Northern Rock. Este banco, al igual que todo el sector financiero, metido en la rueda, concedió créditos de forma desbocada, sin demasiadas garantías o con garantías sobrevaloradas. Lo mismo con las subprime.Ante los primeros síntomas de morosidad se ha desatado la desconfianza. Ni entre los propios bancos se fiaban, preguntándose cuál de sus competidores prestó a los insolventes. Miedo, mucho miedo. La economía se basa en la confianza y cuando ésta falla, como acuñó Keynes, una solución es inyectar dinero, sea mediante el gasto público o mediante tipos bajos.

Ya hemos visto que no se puede insuflar tanto dinero como hasta ahora por riesgo de inflación. Estamos en una encrucijada. ¿Qué harán los políticos, qué hará el banco central? Muy sencillo. A un político le cortarán la cabeza si se produce la quiebra de varios bancos y la gente ve sus ahorros esfumados, pero, en cambio, la inflación… ¡ah, la inflación! Ésa es resultado de demasiados factores y el político de turno salva el pescuezo.

El BCE y la Fed se han retratado. Ante los primeros síntomas de crisis financiera han retrasado el previsto aumento de tipos (o lo han reducido levemente). Han optado por riesgo de inflación antes que por el derrumbe de las entidades que prestaron el dinero a las personas o empresas que no ofrecían suficientes garantías. Espero que sepan lo que hacen. Y que tengan realmente claro que no se disparará la inflación. Porque, en tal caso, se producirá una gran injusticia: la inflación es un impuesto encubierto que pagamos todos. Los demás no tenemos la culpa de quienes no midieron su ambición. Claro, que menos culpa tienen quienes pusieron sus ahorros en estas entidades. Ellos son quienes, con sus depósitos, asumieron su riesgo crediticio. Está claro que, sea como sea, el mal ya está hecho…

MENOS RICOS DE LO QUE PARECE

Rebajaré mi indignación: el dinero fácil - naturalmente- ha aumentado la actividad real, ha sido motor y ha generado más riqueza. España es claramente más rica. Pero no somos tan ricos como parece. Me dice mi gestor que mi casa, que hace siete años valía 50 millones de pesetas, vale ahora 100. ¿Soy más rico? La respuesta no está muy clara porque sigo teniendo lo mismo que antes, la misma casa. Pero no pasa nada. Si viene, la inflación nos pondrá de nuevo en nuestro sitio. Si mi casa no baja durante diez años y la inflación crece un 5% anual, al cabo de ese tiempo, es como si mi casa valiera hoy 60.

La Fed y el BCE lo tienen muy claro. Dinero es confianza. La confianza es más importante que el empobrecimiento que la inflación inflinge. Al fin y al cabo, es el castigo que merecen los países que, como España, han confundido dinero con riqueza, igual que "sólo un necio confunde valor con precio".

Fernando Trías de Bes. Escritor y economista. Licenciado en empresariales y MBA por Esade. Fundador de la consultoría Salvetti & Llombard. Especialista en innovación y creatividad. Sus libros de management han sido traducidos a 35 idiomas. Cultiva también el género de novela