ASUNTOS INTERNOS
En la España de hoy hasta los demonios son patéticos. Sergi Xavier Martín es el último. Un chaval de Santa Coloma de Cervelló con escasas luces, infancia desgraciada y propenso a la bronca. Un pirado de los tantos que se encuentran por la calle. Vive con su abuela en la Colonia Güell, construida a principios del siglo XX, al calor de la prosperidad industrial catalana. No es un lugar especialmente deprimido. A las 22.45 de la noche del 7 de octubre, Sergi Xavier iba en un tren que cubre el trayecto desde la Plaza de España hasta Martorell. El vagón iba casi vacío. Estaba hablando por teléfono, vio a una chica inmigrante sentada y la insultó, pateó y agredió hasta que le dio la gana. Tuvo la posibilidad de ensañarse con otro joven que viajaba en el mismo vagón. Pero borracho y todo, quizá pensó que pegar a una muchacha era menos peligroso que patear a un muchacho.
La joven ecuatoriana salió del vagón en estado de shock y fue a contárselo a la Guardia Civil. Los agentes pidieron el vídeo a los ferro-carriles de la Generalitat, detuvieron al sujeto y se presentaron ante el juez con el detenido y el CD. El fiscal no estaba, el juez no le avisó y Sergi Xavier siguió tomándose copas. La Guar-dia Civil -esto no es oficial, pero es indudable- se rebotó y envió una copia del CD con la agresión a TV3, que naturalmente la emitió. Las imágenes han dado la vuelta al mundo.
Sergi Xavier Martín se ha convertido en el malo malísimo de moda, su víctima es una especie de heroína en su país, Ecuador; el padre de la víctima aprovechará para venir a verla y la abuela del agresor vive asediada por las cámaras como si fuera Isabel Preysler. Quién le iba a decir a ella que ese nieto huérfano de madre que tantos disgustos le ha dado se iba a convertir en un famoso como los concursantes de Gran Hermano.
Cuando le preguntaron al nieto por qué le pegó a la joven, Sergi contestó como en un corte de mangas: «Se me fue la olla, pero mucho». La expresión «se me fue la olla» está en la calle. Pertenece al argot juvenil y «olla» tiene el significado de «cabeza». Lo que quieren decir los jóvenes cuando utilizan esta jerga es que se les fue la cabeza. O sea, que no veían claro y que perdieron el control.
Sergi Xavier no es el único al que se le ha ido la olla. A muchas otras personas, con preparación intelectual, mucho dinero e influencia social, también se les ha ido la olla. Se le fue la olla al fiscal que no hizo su trabajo. Se le fue la olla al juez que, a pesar de la alarma social, le ha dejado en libertad. Los medios han hecho una labor social impagable. Si no fuera por la difusión del vídeo, Sergi Xavier seguiría pegando por ahí. Ahora bien, a las televisiones que le han ofrecido millones de pesetas por una entrevista en exclusiva se les ha ido la olla, «pero mucho». Antena 3 y Telecinco son televisiones potentes. Sus responsables son personas respetables que no permitirían a sus hijos mezclarse con Sergi Xavier. Pero están dispuestos a pagar miles de euros a otro tarado para subir la audiencia. ¿A quién se le ha ido más la olla y hasta la vergüenza?
© Mundinteractivos, S.A.

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