EN LA COLUMNA DE UMBRAL / 56
En este 2007 en el que se cumplen 30 años de tantas cosas, uno de los análisis más recurrentes dice que el salto cualitativo más espectacular de los que ha dado la sociedad española tiene como protagonistas a las mujeres. Y es verdad, nuestra vida nada tiene que ver con la de nuestras madres. Pero a quienes consideran que ya está todo hecho y ahora sólo queda que las mujeres se espabilen y pongan en juego sus méritos, les propongo un ejercicio muy sencillo.
Esta semana se cumplen 30 años de los Pactos de la Moncloa. Aquellos pactos, tan importantes en el camino a la democracia, los firmaron una docena de hombres. Salíamos de 40 años de dictadura y las españolas se habían perdido la formidable revolución que vivieron sus contemporáneas del mundo desarrollado en el último tercio el siglo XX. Han pasado 30 años, una Constitución que consagra la igualdad entre hombres y mujeres, una ingente actividad legislativa encaminada a acabar con las discriminaciones, hemos tenido ministras, presidenta del Congreso, del Senado, tenemos la primera vicepresidenta de nuestra historia y el primer Gobierno paritario.
Y ya ven, si las circunstancias españolas aconsejaran la firma de un nuevo Pacto similar, ¿quiénes lo firmarían? José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy, Artur Mas, Josep Antoni Duran Lleida, Josu Jon Imaz, Iñigo Urkullu, Gaspar Llamazares, Josep Lluís Carod-Rovira... ¡Pues menos mal que hay tantas mujeres en la política! Y si el pacto se ampliara a los sindicatos, lo firmarían José María Fidalgo y Cándido Méndez. ¿Ni siquiera aquí, en la representación de los trabajadores y de las trabajadoras? Qué mala suerte. ¿Y si la patronal se suma? Estamparía su firma Gerardo Díaz Ferrán. ¡Tampoco en la empresa! ¿Y si los periódicos se vieran implicados en ese hipotético Pacto? Pues estarían mi anfitrión, Pedro J. Ramírez, Javier Moreno, Rafael Nadal, José Antonio Zarzalejos, José Antich... vaya, vaya.
Qué sutiles pueden ser los techos de cristal con la mayoría de edad de la democracia.
Incluso en un Gobierno que ha hecho bandera de la igualdad y puesto en marcha una catarata de leyes en esta dirección, es posible el análisis: Papá-Zapatero está en las alturas de los grandes proyectos. Mamá-De la Vega está en todos los detalles, en todos los rincones, en todos los marrones. Mujeres de todas las ideologías me han comentado su indignación cuando de la vicepresidenta se analiza su vestuario y no su acción política, sus aciertos o sus errores.
¿Qué es el feminismo hoy y aquí? ¿Qué entienden por feminismo esas jóvenes mileuristas tan preparadas y educadas en la democracia, ellas y sus compañeros? ¿Qué les pasa por la cabeza cuando leen el goteo de muertes por violencia de género? ¿Qué piensan cuando tienen su primer empleo y los peldaños de la escalera de su carrera profesional comienzan a empinarse? ¿Qué vuelve a pasarles por la cabeza cuando tienen el primer hijo y su carrera, su importante carrera hasta entonces, se convierte en secundaria para todos?
Necesitamos por lo menos otros 30 años para hacer preguntas y buscar respuestas.
© Mundinteractivos, S.A.

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