Teri Hatcher es la actriz que se pone en la piel de Susan, la morena divorciada de Mujeres desesperadas,que a lo largo de las dos temporadas estrenadas en televisión se ha mostrado como una dama inmadura, sentimental e impulsiva. Resulta divertido ver cómo los guionistas han conseguido que su inteligente hija Julie haga más veces las funciones de madre que la propia Susan con ella. Teri acaba de publicar esta semana en la revista Newsweek el relato de los abusos que sufrió de su tío Richard cuando tenía siete años, a modo de liberación interior, pero sobre todo para que otras víctimas se den cuenta de que no deben ser paralizadas por el sentimiento de culpa y de vergüenza a la hora de denunciar estos hechos que califica como "los más espantosos y terribles que le hayan sucedido a lo largo de su vida", y los que le han provocado más daño.

El artículo titulado Finalmente, mi catarsis está escrito en primera persona y relata unos hechos que han marcado su existencia desde el día que su tío la invitó a subir al coche para ir a recoger a su primo. A mitad del camino, el hombre aparcó el coche en un estacionamiento solitario y, tras apagar el motor, empezó la pesadilla. Al cabo de los años, mientras ayudaba a sus padres a trasladarse a su nueva casa en el sur de California, encontró un diario guardado por su madre en el que se relataba el suicidio de una adolescente, que se había envuelto la cabeza en una toalla antes de dispararse en la sien, tras haber sido objeto de abusos sexuales, presuntamente por parte de Richard, el tío de Teri. Ella decidió colaborar entonces con la fiscalía a costa de remover su pasado y de necesitar el apoyo de un psiquiatra, sin importarle ser pasto de la prensa amarilla. Finalmente, su tío fue condenado a catorce años; la actriz ha decidido contar su caso para ayudar a otras víctimas.

El artículo ha impresionado a la sociedad americana por su coraje, que en nada se parece a la fragilidad del personaje de Mujeres desesperadas.Pero esto no son cosas que suceden sólo en Estados Unidos. En España, una de cada cuatro mujeres en edad adulta (y un 15% de los hombres) ha sufrido abusos en su infancia, según un estudio que fue divulgado hace algo más de un año en DocumentosTV,casi la mitad de los cuales (44,2%) han sido perpetrados por familiares cercanos. Estos hechos, muchas veces son silenciados por el miedo, la vergüenza o el sentimiento de culpa de las víctimas, a quien tales acontecimientos pueden lastrar su vida y condicionar su propia felicidad. Es evidente que el testimonio de Hatcher, como en su día el programa de TVE, contribuye a prevenir a la sociedad ante tales conductas, actuar frente a ellas y apuntar vías que ayuden a las víctimas y, si es posible, incluso a los agresores.

Teri no ha querido dar una entrevista, sino escribir de su puño y letra su testimonio, porque pretendía que se supiera lo que cuenta y cómo lo cuenta. Asegura que aunque no se sienta curada del todo, ahora se siente bien, sosegada y serena. Y libre de culpa.