Travesía contra estado sólido, de Javier Morán en La Nueva España
Nos ha interesado la idea de la pista de hielo que quieren colocar temporalmente en la plaza Mayor de la Universidad Laboral, aunque, de acuerdo con los cánones de la nueva Ciudad de la Cultura de Cabueñes, a la cosa deberían bautizarla con un nombre menos prosaico que el de pista de patinaje. Si el espectáculo inaugural del teatro de la Laboral, bajo la inefable batuta del músico Llorenç Barber, se denominó «Unidad móvil en disolución», a la pista de hielo habría que llamarla algo así como «travesías contra estado sólido», o «deslizamientos en líquido cristalino».
Es sólo una sugerencia, apoyada, no obstante, en la potencia que ciertas palabras adquieren para los modernos, los alternativos o los vanguardistas.
Si uno dice «pista» puede parecer un vulgar esquiador. Sin embargo, alguien ubicado en la más rabiosa creación actual ha de utilizar términos más sugerentes y connotativos; por ejemplo: senda, surco, circuito...
Y patinaje... ¿Qué es esa simpleza de patinar? Un moderno no patina; ni siquiera se mueve. Lo que hace es «fluir en coordenadas espaciotemporales». Pero, ¡cuidado!: un creativo alternativo ha de huir de la tosquedad que supone utilizar las preposiciones según la lógica. De este modo, no «fluirá "en" coordenadas», sino «ante», o «hacia», o con cualquier otra partícula que «redimensione» el flujo. Verbigracia: «fluir cabe coordenadas».
Pero decíamos que un hombre de vanguardia no anda por la vida, sino que fluye, o atraviesa dimensiones, o se emana en la transcurrencia.
Ya habrá tiempo para verificar la presencia de estas reglas de oro de lo moderno en todo lo que está por venir en la Ciudad de la Cultura y en el Centro de Arte de la Laboral. En resumen: sería indignante para la pulcra estética de la Laboral que se hablara de la «pista de patinaje sobre hielo». Mejor decir: «Emanaciones ante coordenadas en gelidez». Aunque lo de «travesía contra estado sólido» también nos gustó.
