El grupo que arropó a Zapatero en el 2000 vuelve a formar una piña ante las elecciones

Hace siete años no éramos unos ingenuos, en absoluto: sabíamos muy bien lo que queríamos y lo conseguimos", asegura a La Vanguardia el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, máximo responsable en la elaboración del programa electoral con el que el PSOE concurrirá a las urnas el próximo marzo. Y es que aunque no hayan vuelto a reunirse para conspirar en torno a una cafetera en el apartamento de Trinidad Jiménez, aseguran que no se han mantenido alejados en estos siete años. Pero ahora, el grupo que arropó a José Luis Rodríguez Zapatero para conseguir la secretaría general del PSOE en el año 2000, bautizado entonces como Nueva Vía y disuelto una vez alcanzado su fin, vuelve a trabajar codo con codo - dentro del inmenso equipo de trabajo socialista que prepara el programa- con el objetivo de que el presidente del Gobierno revalide el cargo tras las elecciones generales de marzo del 2008. "Nueva Vía no se ha rehecho - aclara Caldera-, pero sus integrantes forman parte del millar de personas que participan en el programa. De Nueva Vía, no obstante, lo importante no eran las personas sino el proyecto. Y en él estamos".

Zapatero, entonces un joven diputado de 39 años casi desconocido fuera de León, ganó el 22 de julio del 2000 el 35. º congreso del PSOE frente al poderoso José Bono, presidente de Castilla-La Mancha desde hacía 17 años, y las también candidatas Rosa Díez y Matilde Fernández, protagonizando el cambio generacional socialista tras el liderazgo de Felipe González y el breve paréntesis de Joaquín Almunia hasta las generales del 12 de marzo del 2000, en que arrasó José María Aznar. Zapatero ganó el congreso socialista sólo por nueve votos - de los 995 delegados acreditados- y se convirtió en líder del partido y, en consecuencia, también de la oposición frente a la mayoría absoluta de Aznar.

Del núcleo duro original de Nueva vía, trabajan hoy en el programa socialista, empezando por Caldera, también Jordi Sevilla, Juan Fernando López Aguilar, Trinidad Jiménez, José Andrés Torres Mora, Carme Chacón, Leire Pajín o Amparo Valcarce, mientras José Blanco dirigirá una vez más - aunque quizá por última vez- la campaña electoral.

Todos coinciden en que los valores y el proyecto que hace siete años les unió siguen en pie. A veces para inquietud de sus antecesores de la vieja escuela. Así lo explica el ex ministro López Aguilar: "Felipe González prometió 800.000 puestos de trabajo y esta legislatura terminará con 3 millones de nuevos puestos de trabajo. Es tras esta legislatura cuando a España no la va a reconocer ni la madre que la parió, como dijo Alfonso Guerra. Una idea que impregna esta experiencia de equipo es que, sin renunciar a ninguno de sus valores, la izquierda se moderniza. Tanto es así que algunos veteranos han tenido dificultades en entender la agenda de Zapatero. La izquierda evoluciona, y muchos de los que hicieron el cambio del 82 no lo entienden. La que sigue siendo la misma de siempre es la derecha, en su afán por recuperar la finca que cree de su propiedad".

Torres Mora, ideólogo del zapaterismo, lo razona: "Pertenecíamos a la primera generación política que ha vivido toda su madurez cívica en democracia. La mayoría teníamos en torno a los cuarenta años y como seres humanos ya estábamos formados, aunque ahora tenemos mucha más experiencia. Pero mantenemos los mismos valores, entre los que destaca un fuerte compromiso democrático".