No tiene suerte Zapatero con Cataluña, la niña de sus ojos en clave electoral. Ayer tuvo que escuchar que trata a los catalanes "como si fueran borregos" (Joan Tardá, portavoz de ERC). Y esas imágenes del desamparo matinal del currante barcelonés revelan que los ciudadanos catalanes tampoco tienen suerte con sus gobernantes: quienes predican la Cataluña que quiere ser y quienes gestionan la Cataluña que realmente es.

Lo malo no es el sacrificio del usuario a cambio de un bien mayor: la culminación de una obra de interés general. Eso se puede explicar y el ciudadano lo entiende. Lo sufre, pero lo entiende y al final lo asume. Sobre todo si la incomodidad está prevista y, por tanto, planificada. Incluso aunque sobrevenga por causas de fuerza mayor. Lo malo es sentirse conejillos de indias de un calendario electoral y carne de cañón en una batalla de poder. A la vista de la agobiante politización del caso, donde parece que las cosas puedan arreglarse con una dimisión o una ruidosa asignación pública de culpabilidades, esa es la clave del malestar y la penosa sensación que embarga a los miles de barceloneses que usan el tren de buena mañana para afrontar su jornada de trabajo.

Por si faltaba algo, ahora tenemos culebrón. También es casualidad que los cinco socavones de los últimos días y el derrumbamiento del sábado, el causante último del cierre en dos líneas de cercanías y una de Ferrocarriles de la Generalitat, se hayan producido en el tramo de 1.100 metros de la vía del Ave -zona de Hospitalet de Llobregat- adjudicado a OHL, la empresa de Villar Mir, con la que el Gobierno mantiene un contencioso millonario en Galicia por una expropiación pendiente, también relacionada con el trazado del AVE.

Si las veladas acusaciones contra OHL tienen fundamento y todo eso no ha ocurrido por casualidad, por accidente, o por las consabidas causas ajenas a la voluntad de la empresa, la figura tiene asiento en el Código Penal. Sería gravísimo. Y si realmente es casualidad, o debido a problemas técnicos insalvables en capas de muy difícil tratamiento, las graves insinuaciones aireadas ayer desde el Ministerio de Fomento serían cuando menos irresponsables.

La propia vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, dejó correr el rumor cuando declaró en la radio que estaba abierta una investigación para determinar si la mencionada empresa está haciendo lo posible por obstaculizar la marcha y retrasar deliberadamente los plazos comprometidos.

De todos modos, el culebrón está servido. Para empezar, mete en la batidora a los Gobiernos del PP, puesto que fue el ministro Alvarez Cascos quien adjudicó el tramo de la discordia a la empresa de Villar Mir y quien pactó un mes antes de las elecciones de 2004 una indemnización de 893 millones a OHL por los terrenos expropiados a dicha empresa en Galicia (una explotación minera, al parecer). Atentos a la pantalla porque hoy puede haber novedades en este asunto.