Hoy se cumplen 30 años del regreso del president Tarradellas que pronunció aquel grito que todavÃa resuena en la conciencia cÃvica y polÃtica de muchos catalanes: ciutadans de Catalunya, ja sóc aquÃ.
La conmemoración solemne celebrada en el Palau de la Generalitat no fue un acto rutinario sino el primer reconocimiento oficial al delicado papel de Tarradellas en la recuperación institucional de la Generalitat. Fue el único acto de ruptura con el régimen franquista que se produjo en la transición.
Tarradellas habÃa tenido tiempo para preparar su regreso. Se habÃa aburrido, habÃa leÃdo a Montaigne, conocÃa la soledad del exilio y no renunció nunca a ser el president de la Generalitat desde que a mitad de los cincuenta fue elegido en México por los diputados catalanes republicanos que quedaban al presentar la dimisión el president Irla.
Joan Tapia hizo un exhaustivo recorrido por la biografÃa de Josep Tarradellas. Carlos SentÃs, a sus 96 años, recordó los tiempos en los que acompañó al president a Madrid, a ParÃs y a Barcelona hasta llegar aquel memorable 23 de octubre de 1977.
Tarradellas sabÃa que no se podÃa recuperar la institución de la Generalitat sin el conocimiento y la aprobación del gobierno de Adolfo Suárez. La primera reunión en La Moncloa fue un fracaso.
Pero Tarradellas se dirigió a la prensa al salir del encuentro con el presidente del gobierno español diciendo que se habÃan entendido. No era cierto, como recordó SentÃs, porque las pretensiones de Tarradellas eran imposibles de asumir por un gobierno cuyo objetivo primero era aprobar la Constitución democrática de 1978 y no atender las peticiones de un presidente que venÃa de los tiempos republicanos.
Tarradellas regresó a Francia casi derrotado. Empezaron las negociaciones que se prolongaron varios meses. En la segunda reunión en La Moncloa se llegó al acuerdo de que Tarradellas regresarÃa a Catalunya como presidente de la Diputación pero con la complicidad implÃcita de que llegarÃa para restaurar la Generalitat.
José Montilla, cordobés de nacimiento y president de la Generalitat recordó el ja sóc aquà pero remarcando también el saludo de ciutadans de Catalunya como un grito de integración de todos los catalanes que sentÃan la institución como propia a pesar de haber venido de otras partes de España.
El president Pujol y el president Maragall estaban presentes en el acto. También asistieron Rodolfo MartÃn Villa, Heribert Barrera, Sánchez Terán y los consellers que formaron parte del primer gobierno unitario de Tarradellas: Josep MarÃa Bricall, Josep MarÃa Triginer, LluÃs Armet, Josep Verde Aldea ...
El mensaje de Montilla recogió lo que Pujol habÃa introducido unos dÃas antes al recibir la máxima distinción institucional. La Generalitat no fue una consecuencia derivada de la Constitución de 1978 sino que fue un acto jurÃdico previo, antes de que se construyera el Estado de las autonomÃas.
Esta singularidad fue fruto de la tozudez y la astucia de Tarradellas que supo jugar las cartas con inteligencia, de tal manera que el pueblo de Catalunya recuperaba su máxima institución en un acto que no significaba una continuidad del régimen franquista.
PodÃa haber sido de otra manera. Pero estos fueron los hechos que hoy se han conmemorado oficialmente en el salón de Sant Jordi y al que asistieron muchos de los que fueron protagonistas principales de aquellos tiempos. La sala en la que se celebran las reuniones del gobierno ha sido bautizada con el nombre de Josep Tarradellas

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