Indiferencia en los cantones germanos y consternación en los francófonos

Los resultados electorales del domingo han dividido por completo a los algo más de siete millones de suizos, que no se esperaban una victoria tan amplia y contundente de la populista y xenófoba Unión Democrática de Centro (UDC).

Los análisis divergen según procedan de la Suiza francófona o alemana. La opinión que emana de Zurich, el centro financiero del país y uno de los más importantes de Europa, es que la victoria de la UDC, con el 29% de los votos y 62 escaños, no debería producir ningún efecto especial. Según el influyente diario Neue Zurcher Zeitung,la amplia victoria de la UDC, unida al descalabro socialista, que han perdido nueve diputados, y a la atomización de los partidos centristas, no afectará al sistema de consenso que rige en Suiza desde hace más de cincuenta años.

Sin embargo, la prensa de Ginebra, capital de la suiza francófona y de numerosas instituciones internacionales, no opina mismo. "Jamás un partido había logrado un resultado tan claro en el país", señala el diario Le Temps en su editorial. Afirmación que ayer corroboró el vicepresidente de la UDC, Yves Perrin, al recordar que "estos resultados son los mejores de la historia de Suiza desde el año 1919; desde entonces ningún partido había obtenido tantos votos".

Pero Le Temps va más allá y se pregunta si el nuevo panorama que han dibujado la urnas no hará saltar por los aires el sistema tradicional de funcionamiento de las instituciones suizas.

Más beligerante se mostraba aún La Tribune de Genève,que afirmaba: "Ginebra la internacional, Ginebra la europea, ciudad abierta a las inquietudes de la izquierda, no cederá jamás a los encantos de la UDC".

No obstante, hay un punto en común entre los cantones germanos, que albergan a más de cuatro millones de personas, y los francófonos. Y es que la elecciones fueron un plebiscito para el ministro de Justicia y Policía, el cuestionado líder de la UDC Christoph Blocher.

Este millonario y populista zuriqués ha convertido en unos pocos años un pequeño partido de agricultores en una máquina de ganar elecciones. Su programa simple y contundente barrió en estos comicios. Proponía reducir los impuestos, luchar contra la burocracia, retirar simbólicamente la demanda de adhesión de Suiza a la UE y recortar el derecho de asilo. Iniciativa que causó gran polémica en la campaña electoral al escenificarla con un cartel electoral en el que se podía ver a unas ovejas blancas expulsando del prado a una oveja negra (se supone que inmigrantes que delinquen). Ahora está por ver si podrá aplicarlo.

Según el politólogo Yannis Papadopulos, profesor de la Universidad de Lausana, "nada o muy poca cosa podrá hacer", dijo a la agencia France Presse. Ya que cree que, a pesar de todo, "la progresión de votos de la UDC no es un gran cambio en el panorama electoral" y que el sistema de pactos seguirá en el Parlamento. Este experto considera que pasará lo mismo que en la última legislatura. El centroderecha, que suma también 62 escaños, se unirá en ocasiones con laUDCy otras con la izquierda. "Aunque esté debilitado, el centroderecha continuará ejerciendo un papel clave", precisa Papadopulos.

Todo el mundo mira el calendario y espera la fecha del 12 de diciembre, cuando se elegirán los siete ministros que integran el Gobierno. Este día se verá si la llamada fórmula mágica del consenso resiste o Blocher logra su meta de convertir a la UDC en el partido mayoritario del Ejecutivo.