La dirección del partido ve inoportuno abrir la polémica con este asunto antes de las elecciones

La dirección del PSOE abortó ayer cualquier posibilidad de que el partido debata o se plantee para su programa electoral la revisión de los acuerdos con el Vaticano o la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, en contra de lo que estaban impulsando algunos de los máximos responsables de la oferta programática socialista de cara a las elecciones de marzo.

El PSOE, a través de Pedro Zerolo, desmintió ayer hasta que los socialistas estén planteándose esta posibilidad en su debate interno y, además, aseguró con rotundidad que no estarán contempladas ninguna de las dos reformas en el programa electoral final.

Zerolo hizo de punta de lanza de la decisión adoptada por la dirección del partido en la mañana de ayer, para detener de inmediato un debate que considera perjudicial para sus intereses electorales.

Pero, sobre todo, el mensaje que se quiso mandar desde la Secretaría de Organización del PSOE a los máximos responsables del programa electoral es que la política de comunicación y la estrategia la lleva el partido, y no se abrirá ningún debate inoportuno de aquí a marzo.

El incidente interno -después de que dos de los máximos responsables del programa electoral explicaran a este diario con todo lujo de detalles cómo y por qué se estaban planteando la revisión de los acuerdos con el Vaticano y de la Ley de Libertad Religiosa-, sólo viene a reflejar que se sigue acentuando la descoordinación y hasta el enfrentamiento entre el máximo responsable de la campaña electoral, José Blanco, y el coordinador del programa, el ministro de Trabajo, Jesús Caldera.

De hecho, en Ferraz no sabían nada en la mañana de ayer de que el citado debate se estaba produciendo en los grupos de trabajo del partido, con el conocimiento de su máximo responsable.

Además, en la dirección hay un malestar evidente por cómo Caldera ha montado los equipos de trabajo, muy al margen de Ferraz e, incluso, rechazando a algunos asesores propuestos por el partido.

La prueba más evidente de este enfrentamiento se produjo, precisamente, en la última Ejecutiva Federal, a raíz de la fotografía publicada en un diario en la que se veía a Jesús Caldera con los principales responsables del equipo que prepara el programa electoral.

Varios miembros de la Ejecutiva hicieron reproches en sus intervenciones a esta fotografía y a los dirigentes elegidos por Caldera para posar. «Esto ya no es Nueva Vía [que fue el nombre del grupo que dio su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero en el 35º Congreso], esto es el PSOE, y los que salen sólo representan a Nueva Vía», se llegó a escuchar.

Incluso, algún dirigente se sintió ofendido por el título de la información -«Los que auparon a Zapatero», decía- y muchos plantearon que en aquella imagen no estaban todos los que son.

Jesús Caldera se tomó el debate un poco a broma e, incluso, algunos más afines al ministro de Trabajo lo vincularon a un mero ataque de celos.

Para distender el ambiente llegó a intervenir el propio José Luis Rodríguez Zapatero quien, con ironía, afirmó: «Yo también participé en el programa electoral del año 2000 y no salí en ninguna foto».

No obstante, las diferencias entre ambos dirigentes del PSOE -cada vez más poderosos en sus respectivas áreas- empiezan a suscitar cierta preocupación entre los escasos miembros del partido que no están alineados de forma clara con alguno de los dos.

De momento, Ferraz ha ordenado parar el debate sobre la Iglesia católica y, posiblemente, se cumpla su mandato por una razón puramente electoral y para no sufrir más desgaste político de cara a marzo.

No obstante, los responsables del programa siguen manteniendo que el PSOE debe afrontar este asunto y no posponerlo cuatro años más. Incluso, comentan con maldad: «También se puede plantear, sin que esté escrito en el programa, como ya se intentó al principio de esta legislatura».

En los sectores laicistas del PSOE hay también cierto malestar por la postura acordada unilateralmente por la dirección del partido de frenar este debate.

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