Octubre 22, 2007 – 10:51 am
Sabíamos que durante años se han invertido cantidades ingentes procedentes de los fondos mineros en el desarrollo de la empresa Telecable, que ofrece sus servicios en una parte de las poblaciones de las cuencas mineras, a través de su propia red de fibra óptica, una red que se ha venido desplegando desde finales de los años noventa con estas ayudas públicas -que teóricamente son para otra cosa-, que en su momento motivaron incluso la petición de una comisión parlamentaria de investigación en el Congreso de los Diputados, por parte del Partido Socialista, por la irregularidad evidente que supone la aplicación de fondos públicos para el desarrollo arecesasturcónde empresas que en todas partes financian sus infraestructuras con sus propios recursos, dado que son servicios que se cobran al cliente, y que múltiples operadoras los ofrecen con sus propias redes. Un dinero que se pudo emplear para reindustrializar la cuencas, se empleó, y en cantidades industriales, para que alguien hiciese muchas zanjas para meter por ellas un tubo. Ya saben, a tanto el metro. Como todo en este triste Principado en el que casi nadie parece enterarse de nada, y en el que casi nadie protesta por lo que parecen continuos ecos del “Petromocho”.
Sabíamos también que las últimas inversiones procedentes de estos fondos ya no se entregaron a Telecable para su gestión, sino que el Principado de Asturias, enfrentado a Telecable desde que estallase el conflicto entre el presidente del Principado Vicente Álvarez Areces, y el presidente de Cajastur Manuel Menéndez –en cuyas manos está el control final de la operadora de cable-, a cuenta de la polémica conocida como la “crisis de la Ley de Cajas”, decidió administrar estas nuevas infraestructuras de manera directa, a través del Git, (Gestor de Infraestructuras de Telecomunicaciones del Principado de Asturias), una sociedad creada para desviar de los prespuestos de la RTPA la financiación de su propia infraestructura de traslado de señal y así no incluir estos astronómicos costes –como se hizo con las obras de la Laboral- en los cálculos que se hagan de lo que los asturianos tienen que pagar por su televisión pública.
Así pues, y una vez puesto en marcha el Git, el Principado se reservó la gestión de la red de fibra creada con fondos mineros en Tineo, Cangas del Narcea, Tuilla, Blimea, El Entrego, Sotrondio, Rioturbio, Pola de Lena, Santa Cruz, Figaredo, Turón, Ujo, Pola de Laviana, Barredos,Villanueva, Caborana, Moreda, Oyanco, Cabañaquinta, Felechosa y Santa Eulalia de Morcín, mientras que Telecable se quedó con la gestión de Mieres, Langreo y otras poblaciones menores de las cuencas, cuyas obras de construcción se habían financiado con los fondos mineros en tiempos del gobierno del Partido Popular.
Es decir, que a causa de la conflictiva relación entre Areces y Menéndez, el dinero de los fondos mineros aplicado para financiar una red de fibra óptica en las cuencas –con gran escándalo de las operadoras- se dividió en dos redes, la que gestiona Telecable y la que gestiona el Principado, que a su vez, tras adjudicar el cableado de su red a la empresa Alcatel, empezó a ofrecer el pasado verano a los ciudadanos un servicio de 100 megas de banda ancha, más televisión en internet, a través de una llamativa empresa denominada Adamo, a la que al parecer se entregó la gestión de los servicios públicos del Git.
ElComentario.TV publica una información en la que desvela que según un diario económico, Adamo es una empresa gestionada desde Barcelona por un sueco llamado Fredrik Gilström, que sólo tiene este negocio en España, y que según las últimas cuentas que depositó en el registro se encuentra en quiebra técnica, aunque el señor Gilström asegura que después del 2005, último año en el que entregó las cuentas, su situación ya no es la misma.
Una vez comprobado este extremo, y a la vista de la sorpresa universal que ha producido que una red pública asturiana pueda estar ofreciendo servicios de 100 megas a través de una operadora privada de tan dudosa solvencia, nos hemos molestado en echarle un vistazo a la página del Git, y nos llevamos otra profunda sorpresa -aquí todo son sorpresas, y todas profundas-, pues mientras en la página de la compañía Adamo se comprueba que esta empresa, a pesar de sus fantásticas promesas, aún no concreta qué servicios de televisión va a ofrecer –en su pagina Web dice “Televisión, en breve…”, y eso que ya está firmando contratos-, ahora resulta que Telecable, que no ofrece los 100 megas prometidos por el gobierno, sino seis, pero que sí tiene servicios de televisión, también dispone ahora de la capacidad de contratar con sus clientes los servicios de la red Asturcón, que en teoría estaba adjudicada en exclusiva al sueco de Barcelona.
Telecable da 6 megas, no 100, como han prometido Tini y Ana Rosa Migoya-que este verano han extendido la oferta a Llanes, y anuncian que en breve a Ribadedeva-, pero al menos ofrece televisión,
¿A qué se debe este cambio? ¿Cómo es posible que de repente Telecable pueda ofrecer desde el 2 de octubre los servicios de la red Asturcón y nadie se haya enterado de ello? ¿Por qué tanto silencio? Arriesgo una hipótesis. Lo de la empresa sueca, como casi todo aquí, era un montaje del TBO. Ana Rosa Migoya vendió a los cuatro vientos este verano que Asturias iba a dar los grandes servicios de 100 megas y hasta Areces incluyó este montaje en su discurso de investidura y en el del “estado de la región”. Pero el amigo Gilström está desbordado por la situación. ¿Qué hacemos? ¿Cómo conseguimos que nadie se entere de esta nueva gran metedura de pata? ¿Cómo hacemos para que la gente no se pregunte cómo es posible que la administración, Europa, España, Asturias, se hayan fundido unas cantidades locas en hacer zanjas para el cable, cuando las operadoras de telefonía están comunicando todo con ADSL, ADSL 2+ y ahora VDSL de 50 megas, sin pedir ni un euro a la administración, porque ése es su negocio? ¿Cómo explicamos que le quisimos quitar una parte de las zanjas a Telecable para dárselas a un misterioso sueco que no puede ofrecer televisión?
El arreglo parece evidente, llegamos a un acuerdo con Telecable por debajo de la mesa, y además Telecable cuenta con una indiscutible ventaja, como es la presencia de La Nueva España en la sociedad que explota la compañía. No decimos nada a nadie, le quitamos el negocio al sueco en silencio, se lo vamos pasando a Telecable, y como la gente no se entera de estas cosas, poco a poco vamos retirando el farol de los 100 megas del mercado, ya valió para las elecciones y algunos discursos del presidente Vicente, aquí paz y después gloria. “Sursum corda”.

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